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Historia |
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LA EDAD ANTIGUA La antigua situación estratégica de Lezo en la bahía permite apuntar la hipótesis de la existencia de un puerto romano en su término, al abrigo del promontorio sobre el que está ubicada la iglesia parroquial. Es interesante constatar la existencia de los topónimos "Port de Lazón" en el s. XIII y "Portua" en el s. XVII, en las inmediaciones de Zubicho, en puntos retraídos actualmente de las aguas de la bahía. Por su lado, la población autóctona del entorno continuó manteniendo, sin grandes cambios, una economía pastoril de tipo trashumante, trasladándose estacionalmente de los pastos de Jaizquíbel a los sistemas montañosos del interior. LA EDAD MEDIA Los primeros indicios de un núcleo de población estable en el término de Lezo se remontan al s. X, época en que el valle del río Oyarzun se hallaba bajo la órbita de los reyes navarros. Aquel momento histórico estuvo marcado por una inseguridad generalizada, acentuada en nuestro caso por las incursiones de saqueo de los piratas normandos. Sin embargo, ya en el s. XIII, tras la incorporación de Guipúzcoa al reino de Castilla, con un pequeño casco urbano convertido en hito del ramal costero del camino de Santiago y una población cada vez más interesada en las actividades marítimas, se cerró para Lezo el proceso de ocupación del territorio. LA EDAD MODERNA Durante el s. XVI y parte del XVII, época de una prosperidad relativa, las actividades marítimas experimentaron en Lezo un desarrollo enorme con respecto a las rurales. Influyó en ello la importancia estratégica del puerto de Pasajes, y los privilegios marítimos que tuvieron los naturales en materia de carga y descarga de mercancías. Sin embargo, a partir de la crisis del s. XVII la economía se ruralizó paulatinamente, hasta tal punto que ya para finales del s. XVIII la pesca de bajura se convirtió en la única actividad marítima de importancia para la economía de Lezo. El campo, por contra, se vio enriquecido en cierta medida por el empleo de nuevas técnicas y la introducción de cultivos exóticos, tales como el maíz y la patata. - El pueblo El casco urbano de Lezo estuvo constituido por las primitivas calles Mayor y San Juan que confluían en la plaza del Santo Cristo, por algunos edificios próximos a la iglesia parroquial tales como el Palacio y la casa de Lezoandía y por el barrio de Vizcaya. En las casas abundaron las huertas, los lagares y las pocilgas. Sin embargo, los naturales se emplearon principalmente en la pesca de bajura, la pesca de ballena y bacalao, el comercio con Andalucía y América, el corso, las armadas reales y la construcción naval. Es interesante constatar que, entre 1.641 y 1.750, más del 18% de la población registrada en los libros parroquiales de finados murió en la mar o fuera del País Vasco. En el espacio rural la casería fue el núcleo básico de producción. En ella las principales actividades se centraron en el cultivo de trigo, maíz y hortalizas; la producción de sidra, y el pastoreo de vacas, ovejas y cerdos. Asimismo, la situación de Lezo en el puerto de Pasajes permitió la existencia de al menos dos embarcaderos y unos astilleros. El principal embarcadero, el Cai de Lezo, contó con numerosos accesos desde las calles Mayor y San Juan; y sirvió de refugio para las lanchas de pesca, y los barcos de pequeño y mediano calado. Otro, el embarcadero de Portua, ubicado en la ensenada de Becoerrota, fue uno de los lugares donde las barqueras aguardaban a los pasajeros que deseaban trasladarse a Herrera u otro punto de la bahía. Los Astilleros Reales de Lezo, también denominados astilleros de Port de la Borda. A partir del s. XVIII se denominaron astilleros de Bordalaborda. Estuvieron ubicados en la ensenada de Port de la Borda, en el barrio de Vizcaya, y en ellos se emplearon muchos carpinteros y calafates de Lezo. Fueron de los más importantes del imperio español. Su edificación comenzó en el año 1.597, siendo superintendente el general Antonio de Urquiola, y tenedor de materiales y pertrechos Onofre de Isasti menor. Anejo a las instalaciones existió una gran cordelería y una ermita bajo la advocación de María Magdalena. - El concejo Lezo con la denominación de Universidad estuvo bajo jurisdicción de Fuenterrabía desde 1.203 hasta el primer tercio del s. XIX, en que con el establecimiento del ayuntamiento constitucional se convirtió en municipio independiente. Anteriormente, en dos ocasiones intentó sin éxito la segregación, en 1.615 ante el Consejo de Castilla, siempre asociado con Irún y Pasajes de San Juan. LA EDAD CONTEMPORANEA Desde finales del s. XVIII hasta el año 1.876 Lezo vivió, al igual que el resto de la provincia, un período de guerras y penuria generalizada. Sin embargo, antes de acabar el s. XIX comenzó la industrialización y el consiguiente proceso de modernización. Durante el s. XX el desarrollo industrial originó un importante aumento demográfico. - La Industrialización Tras la guerra de la Independencia la pesca de bajura continuó teniendo gran importancia en la economía de Lezo, a pesar de los naufragios de 1.816 y 1.817, en que se perdieron dos lanchas y murieron 16 pescadores. Sin embargo, el impacto socio-económico de la industrialización provocó su desaparición, y la pérdida del papel preponderante de la actividades rurales. Los comienzos del desarrollo industrial de Lezo datan del s. XIX. Así, si bien en 1.857 únicamente existían ocho telares de hilo dependientes de la "Sociedad de Tejidos de Lino" de Rentería, que empleaban a una persona cada uno, para finales de siglo se establecieron varias empresas. En 1.901 existían tres: la fábrica de teja y ladrillo "La Ocasión", con 34 obreros; la "Sociedad Anónima Española de Productos Tártricos", con 30 obreros; y la fábrica de tejidos y tapices "Ustekabekoa", con 6 obreros. Asimismo, muchos moradores de Lezo se emplearon en las fábricas de Rentería. Antes de 1.923 se establecieron nuevas empresas, tales como la fábrica de levadura "Unión Alcoholera Española", la fábrica de galletas "Unión Comercial Pakers", la fábrica de barnices y secantes "Guittet y Cía.", la "Fábrica Española de Papeles Químicos S.L." y los talleres de tonelería "Castellanos y Cía.". A partir de 1.950, durante la dictadura de Franco, el crecimiento industrial se aceleró, generando una fuerte inmigración de signo regional y estatal. Debido a la expansión urbana consiguiente, fueron edificadas nuevas calles y barrios, desapareciendo numerosas caserías. |
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