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TOM JOHNSON

Racionalizar el espacio
Publicado en el catálogo "Esther Ferrer: Poema de los números primos, Obra geométrica, La ciudad un espacio para recorrer, editado en el 2000 por Ministerio de Fomento. (Original del autor, traducción del autor)

En un texto escrito con motivo de una de sus exposiciones (1) Esther Ferrer hablaba de la transición que supuso en su trabajo, la decisión de eliminar en la medida de lo posible lo arbitrario:

Tras algunos años, en la década de los 70, realizando proyectos con estructuras geométricas definidas únicamente en función de mis propios criterios, sentí la necesidad de pensar otras en las cuales mis preferencias estéticas jugaran un papel secundario. Estructuras "libres" que pudieran evolucionar por si mismas, según su propia lógica interna. Durante algún tiempo no conseguí un resultado que me satisfeciera hasta que una noche soñe con los números primos. Así empecé la serie EL POEMA DE LOS NUMEROS PRIMOS.

Desde el principio se sintió fascinada por el caracter infinito de esta serie y frustada por los límites del papel, el lienzo u otras superficies, Para apreciar una obra compuesta por ejemplo de mil números, de los cuales más de un centenar son primos, el observador no tiene más remedio que acercarse, pues su estructura es más apropiada para ser leída que para ser contemplada. Experiencia que en una galería puede resultar más bien inhabitual, extraña. Felizmente algunas veces - como en la instalación de la Fondation Danae (Pouilly-Francia) o en la de Apollohuis (Eindoven - Holande), Esther Ferrer ha podido realiza estas secuencias en espacios arquitectónicos. Aunque los suelos, los muros o las plazas no son tampoco espacios infinitos, la estructura se expande, fluye y parece franquear, superar los límites además de que el espectador puede pasarse sobre ella, o rodearla lo que facilita diferentes percepciones de la obra.

Buscar nuevos sistemas para conectar los números primos mostrar el espacio que los separa y su movimiento, fue casi una obsesión durante algunos años, una obsesión que dio como resultado una serie de obras de tallas, formatos y materiales muy diferentes. Algunas veces escribe los números de izquierda a derecha como una escritura normal, pero otras empieza en el centro y los anota en espiral, comenzando por 1, 2, 3 ... o da un salto hasta 1000 ó 4000 o incluso 15.000.000. A veces las estructuras dan la impresión en un primer momento de ser fruto del azar, debido a la curiosa dinámica interna de la serie, pero otras no, como es el caso en algunas de sus obras más interesante que aparecen atravesadas por una línea ininterrumpida de más de 4O números primos: en este caso, la espiral en lugar de comenzar por el número 1 comienza por 41, 43, 47 .. según una observación del matemático Stanizlav Ulam. La gran variedad de estructuras que la serie permite, es uno de los aspectos que más le interesó desde el principio:

Lo primero que me sorprendió cuando cuando comencé a trabajar con la serie de los números primos fue que - cualquiera que sea el sistema utilizado - el resultado es siempre equilibrado y hermoso; lo segundo que cuanto más grande es la obra, es decir cuanto más números la forman, más interesante y variada es la estructura, nunca simétrica, siempre en movimiento, por ello desde el principio pensé realizar obras monumentales como suelos, murales, tapicerias, etc.

Al penetrar en el universo de los números primos se tiene la sensación de que son la traducción, el reflejo de un "caos universal"magnífico, continuamente en evolución que no se repite jamás, siempre diferente y siempre el mismo. Un caos en cuyo interior parece existir un orden, un orden extraño, curioso.

Trabajar con esta serie es fascinante y "tranquilizador" al mismo tiempo, es una tarea minuciosa - nunca estoy segura de no haber cometido algún error - obsesionante, tan obsesionante que llega un momento en que hay que abandonarla, al menos durante cierto tiempo, pues al intentar penetrar ese hipotético y curioso orden que imagino puede existir en el caos, se corre el riesgo de partir muy lejos, incluso demasiado lejos... allí donde quizás no hay retorno posible.

MARCAR EL ESPACIO

¿Por qué nos gusta marcar lugares específicos? Algunas veces se trata de conmemorar o sacralizar un lugar, como cuando se erige un monumento o una tumba. Otras se quiere señalar solo la propiedad, como cuando se coloca una barrera o se determina una frontera nacional. Pero otras se puede marcar un espacio unicamente por placer, son espacios vacíos, espacios que por diferentes razones nos interesan. Una parte del trabajo de Esther Ferrer va en esta dirección, por ejemplo los llamados Triángulos de Napoleón, (2) que demuestran un teorema lanzado en la época del emperador, aunque sin duda no por él. Un nuevo lugar encontrado y marcado, un espacio que no tiene significado sentimental, ni legal, ni geográfico ni cualquier otro, justo un lugar que define un curioso hecho geométrico.

Pero de marcar a enmarcar la distancia es mínima y con frecuencia los trabajos artísticos están definidos por un marco. Un hecho que ha interesado particularmente a Esther Ferrer durante años. En el mundo post-Duchamp, somos nosotros mismos los que decidimos lo que es artístico o no y los que colocamos los marcos. Al enmarcar el vacío como ha hecho algunas veces, Esther Ferrer lleva esta idea a su conclusión lógica. Sin embargo esta conclusión, no es nihilista. Cuando un marco enmarca un marco, que enmarca otro marco, que enmarca otro marco, etc. (como en la serie "Tableaux d'ameublemente" - Hommage á Satie), la lógica encaja a diferentes niveles y los marcos ellos mismos se convierten en objeto artístico.

Algunas veces, la artista coloca algo en el interior de uno de sus marcos, pero será siempre un objet trouvé, un objeto no-artistico, que se convierte en artístico porque así decidimos verlo, y de esta forma volvemos a Marcel Duchamp.

Cuando el marco se realiza a gran escala (5m x 5m x 30 cm) marcando así dos espacios, - como en la Bienal de Venecia 1999) - lo que permite a los espectadores colocarse en ambos lados del mismo, realizar así su propia transición desde el arte a la realidad y viceversa, contemplar a los otros haciendo lo mismo e incluso verse simultaneamente reflejados en el enorme espejo, entonces la sala entera y cada uno de los presentes de alguna manera se convierten en obra de arte.

 

ANIMAR EL ESPACIO

La performances es el eje central del trabajo de Esther Ferrer desde mediados de los años 60 cuando se incorporó al grupo ZAJ, creado por Juan Hidalgo, Walter Marchetti y Ramón Barce en Madrid. Aunque con frecuencia ha realizado sus performances en teatros, galerías o museos, prefiere otros espacios pues como afirma, felizmente la performance es un arte sin domicilio fijo, y, como ocurre con aquellos que no lo tienen, su domilio es la calle. Por ello cada vez que puede sale fuera del marco del arte invistiendo lugares no-artísticos, como las playas de San Sebastián, la calle Marcel Duchamp de París, la bahía de Amalfi, las plazas de Venecia, de Regio Emilia o la de la Cibeles de Madrid. En la última década, cada vez con más frecuencia se oye a la artista decir el arte está en la calle.

Naturalmente esta es un reflejo de John Cage, a quien Esther Ferrer conoció y cuya influencia ha sido importante en su trayectoria, así como en la de toda la generación Fluxus. Fue Cage más que ningún otro, quien permitió al ruido penetrar el sagrado espacio de la música, quien redefinió el silencio, quien demostró que es mejor no separar el arte de la vida, puesto que en cualquier caso ambos están destinados a coesistir, pero han sido artistas como Esther Ferrer quienes han traducido este mensage en términos visuales.

En el pasado una de las características importantes de los objetos de arte era el ser inanimados, destinados a ser instalados en los museos que son esencialmente tanques de morfaldehído, donde se preservan perfectamente los artefactos muertos. Fuera, la vida respira, se mueve, y se muere, pero se niega a ser conservada, y como seres vivientes, nosotros naturalmente nos identificamos más con la vida que con la muerte.

Como en la performances, tambien en otros aspectos de su trabajo Esther Ferrer ha elegido conscientemente lo provisional a lo permanente. Nunca ha trabajado la piedra o el bronce, sino materiales frágiles como papel o hilos, por ejemplo y de hecho, muchas de las maquetas y estructuras que realizó en los años 60/70 han desaparecido y otras fueron rehechas con motivo de su exposición La série des Séries (Galerie J. et J. Donguy - París). Esto no significa que la artista no les estimara, sino simplemente ha dado siempre poca importancia a su existencia eterna y considera más interesante trabajar una nueva idea.

Consideremos por ejemplo Siluetas, instalada en el Koldo Mitxelena en San Sebastián (3). Contemplando esta obra en un museo se tiene la impresión de que las maronas, instaladas con una precisión casi matemática en tres círculos concéntricos suspendidos del techo, son solo maromas. No han sufrido ninguna manipulación, se puede pensar que tan pronto como termine la exposición, volverán a cumplir su función primera, volverán a su original contexto, sujetar barcos en el puerto por ejemplo. Si la obra se monta en otra parte - como ocurrió más tarde en el Centro Andaluz de Arte contemporáneo de Sevilla se utilizará la misma marona o cualquier otra si la primera no está disponible - de esta forma la instalación siendo siempre la misma será también siempre diferente - pero también en este caso serán justo maromas recontextualizadas y convertidas en objeto artístico solo durante unos cuantos meses.

Pero como digimos antes, el arte está sobre todo en la calle y el mejor ejemplo de como Esther Ferrer concibe la creación artística puede apreciarse en la fotografía de 14 personas sentadas en las correspondientes sillas en las calles de Regio Emilia (Italia). Una calle completamente normal, excepto que estas 14 personas tienen cada una un bambú en equilibrio sobre la cabeza. Catorce bambúes que animan la situación y transforman la escena en una obra de arte y los bambúes en objetos artísticos.

Como la maroma, las cañas de bambú tendran una vida breve como obra de arte y muy pronto, volveran a su propio realidad. ¿Pero cúal es su propia realidad?. Bueno, quizás un día Esther Ferrer puede ofrecerle uno de esos bambúes si Vd.lo necesita como soporte para una de las plantas de su casa y mirando su begonia perfectamente mantenida gracias al bambú, quizás Vd. piense que ese bambú no es como otros bambúes. Quien sabe, quizás tiene todavía un alo de arte y puede animar así la atmósfera a su alrededor.

 

Notas y referencias

(1) - Galerie Satellite - Le poème des nombres premiers II - París (Francia)

(2) - Si a partir de cada uno de los lados de un triángulo cualquiera se construyen, hacia el exterior o hacia el interior, triángulos equiláteros, los centros de gravedad de los tres triángulos exteriores o interiores resultantes formarán un triángulo equilero.

(3) - Koldo Mitxelena Kulturunea "De la Acción al objeto y viceversa" - San Sebastián 1997

- Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Sevilla, 1998