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ESTHER FERRER
Texto preparado para el
simposium sobre : The artist in the Swarming Stage of Manking.
Texto para
el Symposium de Hetapollohaus - Eindhoven -(Holanda) - 1995 - Sobre el papel
del arte y el artista en nuestra sociedad post-moderna.
(original en inglés, traducción de Esther Ferrer)
Realmente
no puedo dar una respuesta a esta cuestión, al menos no una respuesta
general o una respuesta abstracta.
No sé lo que el arte debe ser en este fin de siglo y de milenario.
Cuando hago arte, no soy consciente de interpretar un papel específico, lo hago como persona no como artista.
La mayoría de las veces, además, no me identifico con el discurso artístico en voga.
Normalmente asocio la creatividad (creación) con el anarquismo. Empleo la palabra creación en lugar de arte conscientemente, porque para mi el arte es otra cosa, de cierta manera algo mucho más limitado que la creación.
Cuando hablo de creatibidad o creación lo hago insistiendo en su sentido placentero, de producción de placer, algo que sirve sobre todo y en primer lugar a quien lo practica. Una práctica que se realiza sin prestar atención a las consecuencias (juicios de los otros, dificultades materiales etc.) y sin dejarse condicionar por obligacines o compromisos. En la creación no hay más dueño que uno mismo, exactamente lo mismo que en le anarquismo.
La creación, como el anarquismo, es una elección completamente gratuita, que no compromete más que a uno mismo y que uno libremente decide practicar.
Normalmente me gusta definir el anarquismo, como defino la creación, como una practica de la libertad, primero individual y luego social. En realidad, no comprendo el significado del arte ni el papel del artista, fuera del pensamiento anarquico.
Es en este sentido que considero que la cración (como el anarquismo), puede servir en todos los periodos de la historia, porque es algo fuera del tiempo, diría incluso que es a-temporal, algo anclado en la naturaleza humana - existirá tanto como dure la especie humana como tal - y por esta razón individualista e individualizado. Desgraciadamente soy perfectamente consciente de que hay muchas otras cosas ancladas también en la naturaleza humana.
Este caracter individualista de la creación ( y del anarquismo) es precisamente la fuente de su atractivo y también naturalmente de sus enormes riesgos, lo que precisamente en mi opinión, es lo que le hace más interesante.
Creación pues como anarquismo (o anarquismo como creación), es simplemente un problema de asumir la responsabilidad individual. Es reflexionar sobre la idea que cada cual tiene de si mismo como ser pensante capaz de tomar las decisiones sin delegar esta capacidad en otro, sea cual sea ese otro: un rey, un dios, un partido, un leader o un artista genial. Nuestra libertad no está limitada que por las cracteristicas de nuestra propia especie en el sentido más físico del término y por nuestra decisión personal de emplear la libertad inteligentemente, es decir, considerando a los otros como seres que practican su libertad también.
Además me gusta esta manera de pensar anarco/creativa porque no tiene una meta oficial. No hay paraiso ni artificial, ni real ni proletario al final del camino. Un camino que, como desgraciadamente nos ha demostrado la Historia, es generalmente autoritario.
En la creatividad anarquista o viceversa no hay camino marcado, pues como escribió Machado, el camino se hace al andar. Un andar nutrido de un individualismo positivo, creativo, que lo opone automáticamente a la conducta subordinada.
En la conducta creativa, no hay nada subordinado, el ser es UNICO diferente de otro, porque solo en esta UNICIDAD del ser puede existir la creatividad. Me gusta imaginar el trabajo artístico como la expresión de esta UNICIDAD.
De acuerdo con Max Stirner, podemos decir que esta UNICIDAD que me separa de los otros, es precisamente la condición que me permite la unión libre con el otro.
Aunque me sea dificil hablar del papel del artista en nuestra sociedad - pues pienso que es primero de todo un trabajo personal que cada cual tiene que encontrar por si mismo - supongo que el hecho de ser el testigo de esta UNICIDAD (frente a la cada día mayor masificación) puede ser interesante e incluso útil. Util en primer lugar para el mismo artista y luego quizás también para los otros.
Quizá esta función de testimonio de individualidad es algo que puede justificar la inutilidad del artista.
Para recoger quizá el tema de este simposium, y partiendo de mi propia experiencia, creo que el hecho de producir objetos artístico, consumibles y vendibles de acuerdo con el gusto del consumidor (y no lo digo en sentido peyorativo) no es lo que yo hoy quiero o debo hacer. Cada vez más pienso en la posibilidad de crear solo situaciones.
Felizmente el hecho de dedicarme fundamentalmente a la performance me facilita la tarea , sobre todo porque puedo realizarlas fuera del lugar artístico, por ejemplo en la calle.
Sinceramente creo que el arte debe salir a la calle, pero no en el sentido en que se hablaba en los años 6O y 70 de acercar el arte al pueblo generoso, sino porque creo que es en la calle donde perturba más. Quizás el artista debiera ser el gran perturbador, el perturbador profesional, aquel por el cual el des-orden llega. Sé que esto es más bien difícil, que para ello hace falta mucho corage... y que es precisamente quizás lo que nos falta.
Quizás el artista debiera ser un agente de cambio, de transformación de la mentalidad utópica, si es cierto como dicen algunos, que el pensamiento utópico es necesario para la evolución de la sociedad.
Hablo de utopía porque alguien hablaba de ello en la carta que me enviaron para invitarme a este simposium. Parece que de acuerdo con Marcusse o Backmister Fuller estamos llegando al fin de las utopias.
Estoy de acuerdo con ellos, pero no por las mismas razones que ellos apuntan: desarrollo económico o progreso técnico que permite la realización de la utopía, sino porque las utopías que nos han sido propuestas desde la antiguedad hasta hoy, son en general autoritarias, cerradas sobre sí mismas, universos donde el individuo no existe como entidad UNICA, sino como utopista, es decir, como alguien viviendo en una sociedad utópica ya establecida o que debe establecerse siguiendo normas pre-establecidas. Pienso que ha llegado el momento en que no se puede seguir considerando como motivantes este tipo de utopías (el estado papá en nuestras llamadas sociedades democráticas es la única que sobrevive todavía).
En general la utopía es un universo cerrado, selectivo, jerárquico, moralista y pudieramos hablar de muchos otros aspectos negativos del pensamiento utópico, por ejemplo su sexismo (generalmente el papel que se le asigna a la mujer en ellas, es el de ser madres transmisoras de valores ).
La utopía se basa en la seguridad, la eficiencia y el orden, habría que analizar las características de este orden pues qa lo mejor tenga razón Wallace Stivens cuando escrive "Un orden violento es un desorden y un gran desorden es un orden. Estas dos cosas son una sola".
Quizás en este orden de cosas, el artista puede jugar un papel. Pero la forma en que puede jugar ese papel, para mi es completamente personal, individual, cada artista debe encontrar la suya, todas diferentes, porque felizmente en esto, aunque algunos se empeñen en instalarlas, no hay normas sino libertad.
Bueno, una vez dicho todo esto, en realidad yo creo que no somos libres en absoluto, y que no podemos soñar con serlo o quizás es lo único que podemos hacer, soñar.
Que en realidad no elegimos nada, que estamos condenados a remar en esta galera de la vida sin saber ni de donde viene ni a donde va.
Quizá mi discurso de hoy estaba ya programado en mis genes y me es imposible decir otra cosa que lo que estoy diciendo. Quizás mi pensamiento es el resultado de una máquina que un día se puso a funcionar y que escapa perfectamente a mi control, aunque yo tenga la ilusión de lo contrario, pero como es una máquina inteligente esto último forma parte del juego.
Feliz o desgraciadamente, no se nada sobre esto y quizá sea por ello por lo que mi mente puede creer, imaginar maravillosas teorías sobre el arte, sobre el papel del artista en nuestras sociedades post-modernas y globalizadas, sobre la libertad y un etcétera muy largo.
Mientras paso el tiempo de vida que se me ha acordado remando en la galera, creo pensar que tengo un papel que jugar y que si lo juego como es debido, algo puede cambiar.
Finalmente, quizás, solo podemos o debemos continuar pretendiend que creemos...