En mayo de 2000 se inició la puesta en marcha de la instalación de tratamiento de lixiviados para conseguir la eliminación del amonio existente en el lixiviado que se produce en el Vertedero de San Marcos, por ser éste el único parámetro que supera la concentración exigida para el vertido a colector.
El proceso seleccionado consiste en la eliminación del nitrógeno amoniacal por desorción mediante arrastre con aire a contracorriente (stripping) y posterior absorción de este nitrógeno amoniacal mediante ácido sulfúrico en una torre de lavado para transformarlo en sulfato amónico como subproducto del tratamiento.
Finalmente los lixiviados así pretratados se incorporan a la red de saneamiento comarcal que desemboca a su vez en la depuradora de Loiola.


