Wim Vandekeybus - Última vez
El coreógrafo belga Wim Vandekeybus, colaborador habitual
de Jan Fabre, se ha convertido por méritos propios en una figura
destacada en el ámbito de la danza europea más actual. Cuenta
con su propia estructura de trabajo, Última Vez, que reúne
a una docena de jóvenes artistas.
Los inicios de esta compañía se remontan
a 1985 y 1986, cuando Vandekeybus inició su búsqueda particular
a lo largo de una serie de talleres por toda Europa a fin de preparar su
primer espectáculo, What the body does not remember. Este trabajo,
que fue programado en diversos escenarios internacionales, fue reconocido
en 1988 en Nueva York con el Bessie Award, por "la confrontación
brutal de la danza y la música en un paisaje peligroso y combativo".
En 1989, al término de una residencia en el Centre
National de Danse Contemporaine d’Angers, creó Les porteuses de
mauvaises nouvelles –por el que recibió su segundo Bessie Award-
y continuó con sus giras internacionales. Al mismo tiempo preparó
con Thierry De May Le poids de la main, espectáculo presentado en
el Théâtre de la Ville de París en enero de 1990. Ese
mismo año, Walter Verdin, Wim Vandekeybus y Octavio Iturbe realizaron
Roseland, un vídeo que captaba coreografías en el decorado
de un viejo teatro de Bruselas, abandonado 20 años atrás.
Este trabajo obtuvo los premios Prague d’Or y Dance Screen Award 91 (IMZ,
Frankfurt). En 1991 estenó Immer das Selbe gelogen en Salzburgo,
coreografía con la que realizarían posteriormente más
de cien representaciones por las principales ciudades europeas, además
de una docena de actuaciones en Canadá, los Estados Unidos y –por
vez primera- Japón y México.
En 1992, realizó junto a Walter Verdin La Mentira
en Desongel, Anvers, y en los paisajes desérticos de Granada. En
1993 estrenó Her Body Doesn’t Fit Her Soul, una primera colaboración
con comediantes/bailarines ciegos. Además, su cortometraje Elba
and Federico, rodado ese mismo año, recibió en Premio Especial
del Jurado en el Festival de Cine de Bruselas.
Su obra Mountains Made of Barking, basada en una película
sobre Marruecos y en dos novelas escritas por Paul Bowles y Milorad Pavic,
se estrenó en 1994. Al año siguiente creó Alle Gro?
e decken sich zu, un homenaje a su amigo Carlo Verano, y en febrero de
1996 Bereft of a Blissful Union, un gran espectáculo que reúne
en escena a doce bailarines y doce músicos, y que utiliza al mismo
tiempo secuencias de cine. También debutó como coreógrafo
invitado para la compañía israelí Batsheva Dance Company.
El 23 de julio de 1997 Wim Vandekeybus estrenó
mundialmente 7 for a Secret never to be told en el Festival GREC de Barcelona,
coreografía que ahora presenta en Donostia y con la que la compañía
estará de gira hasta abril de 1999.
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7 FOR A SECRET NEVER TO BE TOLD
Coreografía y dirección: Wim
Vandekeybus
Música: Arno, Charo Calvo, Pascal Comelade,
Thierry de Mey, Kimmo Hakola y Pierre Vervloesem
Asistente de dirección y dramaturgia: Georg
Weinand
Escenografía : Wim Vandekeybus
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Estrenado en el Festival GREC de Barcelona
el 23 de julio de 1997 |
7 FOR A SECRET NEVER TO BE TOLD
Basado en los siete versos de un poema irlandés
que recita la gente supersticiosa al cruzarse con una urraca, -uno, por
la pena; dos, por la alegría,; tres, por la chica; cuatro, por el
chico; cinco, por la plata; seis, por el oro; siete, por un secreto que
jamás debe ser contado...-, este espectáculo es un moderno
e irónico cuento sobre la superstición y los miedos humanos.
Wim Vandekeybus hace uso de un gran sentido del humor
y de una desbordante imaginación para crear esta pieza ágil
y estimulante. Se trata de un espectáculo diferente a los que el
coreógrafo y su compañía han presentado durante los
últimos diez años, en los que era habitual la utilización
de elementos audiovisuales. En esta ocasión ha decidido apostar
por el regreso a los movimientos simples pero impactantes, que le han inspirado
elementos nuevos para este trabajo en torno a la metamorfosis y el ambiguo
mundo de las supersticiones: ése en el que se trata de explicar
lo inexplicable.
Cada una de las siete escenas –dedicadas a desarrollar
las siete estrofas del poema – ha sido creada partir de músicas
de diferentes compositores, cinco de ellas escritas para este trabajo,
y cada una de ellas nos presenta su particular dosis de realidad y fantasía.
Todo ello enmarcado en una espectacular escenografía, también
obra de Vandekeybus, que cuenta con elementos tan sorprendentes como una
enorme tela de araña que se vuelve opaca o traslúcida según
el momento y la iluminación o grandes plumas de pájaro que
llueven sobre el escenario.
Este extraño mundo es encarnado por nueve bailarines,
que destacan por su gran calidad y su enriquecedora diversidad en una inquietante
coreografía, muy física y arriesgada, que nos comunica, en
palabras de su creador, "un lenguaje coreográfico que busca lo invisible".
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