Compañía Nacional de Danza
La incorporación de Nacho Duato como Director Artístico de la Compañía Nacional de Danza, en junio de 1990, supuso un cambio innovador en la historia de la formación. Duato pretendía hacer del ballet una compañía con identidad propia, en la que, sin olvidar los preceptos clásicos, se derivara hacia un estilo más contemporáneo. Con este fín se incluyeron en el repertorio nuevas coreografías creadas específicamente para ella, junto con otras de contrastada calidad reconocida en numerosas compañías internacionales. Asimismo, Nacho Duato aporta a la compañía su trabajo como coreógrafo, elogiado por la crítica mundial y premiado por los especialistas. Su preocupación es encontrar el equilibrio entre la coreografía, el ballet y la forma de vivir. Para él la riqueza de la cultura y el folklore español constituyen un influjo inagotable para su trabajo. Nacho Duato, tanto desde su profunda formación escolástica como desde su generosa apertura a otras figuras de la coreografía universal, ha logrado situar a la Compañía Nacional de Danza en línea con otras formaciones similares en su entorno internacional, que practican la saludable fórmula de la síntesis que admite -en íntima conjugación- técnicas clásicas con lenguajes modernos, y viceversa. A ello ha sabido añadir elementos como la meridionalidad, mediterraneidad, naturalidad, ingredientes que dan carácter diferencial a una Compañía que va encontrando su puesto, su espacio en el mundo de la coreografía. Una identidad, en definitiva, que tiene mucho que ver con la de su país, de cuyas nuevas formas, avatares y desafíos, la Compañía Nacional de Danza de Nacho Duato sabe ser intérprete cualificado. Nacho Duato Nació en Valencia. A la edad de 18 años comenzó su formación profesional en la Rambert School de Londres. Amplió sus estudios en la Mudra School de Maurice Bèjart en Bruselas y completó su formación en Nueva York en The Alvin Ailey American Dance Centre. En 1980, con 23 años, firmó su primer contrato profesional con el Culberg Ballet (Estocolmo), y, un año después ingresó en el Nederlands Dans Theater. Por sus éxitos como bailarín recibió en 1987 el VSCD Gouden Dansprijs (Premio de Oro de la Danza), pero su talento natural pronto le impulsó a superar las limitaciones de un bailarín y dedicarse también a la coreografía. Su primer intento, Jardí Tancat (1983), ganó el primer premio en el Internationaler Choreographischer Wettbewerb de Colonia. Duato creó más de una docena de obras para las dos compañías del Dans Theater, del cual fue nombrado Coreógrafo Estable en 1988, junto a Hans Van Manen y Jirí Kylián. Hoy en día sus ballets forman parte del repertorio de las más destacadas compañías de todo el mundo. Desde junio de 1990 Nacho Duato es Director Artístico de la Compañía Nacional de Danza, en la que ha realizado un importante cambio estilístico mezclando el lenguaje del ballet con el de la danza moderna y a la que ha elevado a nivel mundial. Para ello ha creado, entre otros, los siguientes trabajos: Concierto Madrigal, Opus Piat, Empty, Coming Together, Mediterrania, Cautiva, Alone for a second, Tabulae, Ecos, Cero sobre Cero, Por vos muero, Self y Romeo y Julieta. Duato está reconocido internacionalmente como uno de los coreógrafos europeos más dotados y llenos de fantasía. Lo fascinante de sus obras es su inmensa musicalidad, que le permite desarrollar un estilo inconfundible caracterizado por un movimiento continuo, una reacción en cadena de impulsos de gran belleza. Sus composiciones son abstractas -canciones sin palabras, danza pura- pero dotadas siempre de una gran expresividad.
SELF Self supone la cuarta colaboración entre Nacho Duato y Alberto Iglesias, compositor que ya trabajara con Duato en Cautiva (1993), Tabulae (1994) y Cero sobre Cero (1995). En un mundo donde las preocupaciones de tipo material parecen apoderarse de nuestras vidas, la persona en sí misma se está viendo relegada a un puesto marginal en nuestra comprensión de lo real. Algo se interpone entre cada persona y la visión de ella misma y de las demás personas como tales. Parece pues un momento oportuno para reflexionar sobre su esencia, como algo que mantiene su valor a pesar de aprecer emboscado detrás de una densa muralla de factores ajenos a su propio núcleo. Esa persona que cada uno lleva dentro nos acompaña durante toda nuestra existencia y constituye la verdadera realidad para cada uno de nosotros. Self, una de las últimas coreografías creadas por Nacho Duato para la Compañía Nacional de Danza revela a un Duato más audaz que nunca a través de una danza musculosa y enloquecida, nerviosa y rápida, que prueba la total maestría de su formación con una valentía poco común. Los bailarines nos muestran movimientos llenos de energia, una energía que parece no agotarse nunca, con una excelente sincronización y gran sentido del movimiento. Una forma de expresión llena de desenfado en escena con la que Duato una vez más, transmite arte. PETITE MORT
La coreografía presenta seis hombres, seis mujeres y seis floretes. Los floretes cumplen verdaderamente la función de parejas de baile, y en algunas ocasiones parecen más rebeldes y obstinados que una pareja de carne y hueso. Visualizan un simbolismo que está más presente que una línea argumental. Agresión, sexualidad, energía, silencio, insensatez y vulnerabilidad. Todos estos elementos juegan un importante papel. Petite Mort, que literalmente significa muerte pequeña, es también, en lenguas como el francés y el árabe, paráfrasis de orgasmo. Jirí Kylián, bailarín, coreógrafo y director checo, creador de numerosos trabajos para el ballet de Stuttgart, fue nombrado en 1975 codirector artístico del Nederlands Dans Theater, formación de la que se convirtió, dos años mas tarde y hasta la fecha, en coreógrafo estable y director artístico. POR VOS MUERO
En los siglos XV y XVI las danzas formaban parte de la expresión del pueblo, en todos sus estratos, lo cual redundaba en que supusieran realmente el reflejo de la cultra de su tiempo. Por vos muero quiere ser un homenaje a ese papel fundamental que la danza ocupaba entonces en la sociedad. Esta coreografía discurre con gran sensibilidad
sobre la música y los versos españoles del Siglo de Oro,
trasladándonos a la cultura palaciega y las danzas populares de
la época. Su discurso interior nos habla de la ruptura de las relaciones
amorosas y de sus devaneos, de la sombra del amado/a idos, de las falsas
esperanzas de un regreso ocasional y, sobre todo, de un sentido amable
de la esperanza. Una hermosa obra impregnada de misticismo, amor y muerte.
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