![]() |
|
Hay que recrear el pensamiento español, y al ritmo de hoyLa aceleración del ritmo físico de la vida social altera el planteamiento de muchos problemas importantes.No suele caerse en la cuenta de las innumerables consecuencias que en la vida humana, personal y colectiva, está teniendo el hecho —simple hecho físico— de la multiplicación y aceleración de las comunicaciones. Desde que existen autos, aviones, radio y televisión a la disposición
de muchos millones de hombres, determinados problemas sociales no pueden
ya ser planteados de la misma manera que antes. La velocidad de propagación
de los fenómenos humanos se ha acrecentado de un modo extraordinario. Por
hablar en términos físicos, la masa humana se ha fluidificado, y esto altera
por completo las condiciones de realización de la justicia y del bien común.
Se dirá que los problemas humanos no se han alterado en su esencia, que en el fondo son siempre los mismos y que las premisas mayores de la vida humana permanecen invariables a través de los tiempos. Pero es indudable que lo efímero y circunstancial juega un papel muy importante en nuestra problemática vital y que, bajo muchos aspectos, ese papel es decisivo. El ritmo y la manera espirituales se acompasan en muchos casos al ritmo y la manera físicos. Hay mucho de verdad en la frase de Montaigne: "Cuando me pongo de pie, mis ideas se ponen también de pie; cuando yo corro, ellas corren". LO QUE LE ESTA PASANDO AL HOMBRE
El ciudadano particular se ve obligado a atemperar su ritmo al de la sociedad en que vive. La motorización física lleva consigo, como una necesidad aneja, la motorización psicológica. Por muy desagradable y trágico que esto pueda parecer a los espíritus sedentarios, hoy hay que pensar más de prisa, hay que vivir la vida mental más corriendo. De aquí el peligro de querer aplicar "oportunae et importunae" los moldes o categorías de un pensamiento clásico o tradicional a la realidad presente, sin un trabajo previo de modernización, selección, adaptación, derribo y desescombro, que en muchos casos sólo debe dejar del primitivo edificio las invisibles líneas de las más puras esencias. Hay mucha gente que se encariña con los viejos edificios. Se resisten a reformarlos, a derribarlos, si es preciso, para dar paso a nuevas vías. Quisieran conservarlos tal como los recibieron de los antepasados. Este cariño es en muchos casos morboso y de pésimas consecuencias. ¿QUE DIRIAN ANTE LA ESPAÑA ACTUAL?
Sería buena cosa ver a un Tomás de Aquino redivivo viajar en avión a los congresos y reuniones mundiales de nuestro tiempo, para imponer en ellos su clara visión de las cosas divinas y humanas. ¿No vería él las cosas de distintas manera, al menos bajo muchos aspectos accidentales? ¿Las circunstancias no le proporcionarían nuevos datos capaces de alterar por sí mismos los planteamientos? Y aun en lo esencial, ¿sus ideas no se habrían completado y ampliado enormemente frente a las experiencias históricas que ha realizado la humanidad desde el siglo XIII? Por lo que hace a nosotros, ¿qué dirían un Donoso, un Balmes, un Menéndez
Pelayo contemporáneos ante la España actual?
|
|
![]() |
![]() |