![]() |
Un orden "suboptimizado" no es nunca un orden justoLa Paz es un bien total. Ninguna "suboptimización" es, lícita respecto de ella. Esta frase merece ser explicada. Para ello propondremos dos ejemplos tomado el uno de la organización industrial y el otro de la técnica militar.En una gran empresa el director de una sección puede buscar la mejor
solución del sector que le está encomendado, desentendiéndose del interés
de las demás secciones o de l de la misma empresa en su conjunto. Así,
el jefe del sector "producción" procurará aumentar los números de fabricación
sin preocuparse de lo que pueda ocurrir en el sector "ventas", el director
comercial tratará en cambio de aumentar éstas sin tener para nada en cuenta
las consecuencias de esto que puedan acarrear a los sectores producción,
economía, personal, etc.
No siempre es fácil saber en qué consiste el bien común de la empresa: ¿aumentar los dividendos?, ¿mejorar la situación del personal?, ¿asegurar las reservas para la continuidad de la empresa?, ¿intensificar el volumen de ventas?, ¿acrecentar el rendimiento?, ¿aumentar la productividad? Nuca se sabe bien, Y en definitiva los técnicos se encuentran casi siempre ante casos concretos de suboptimización más o menos injusta y equivocada. El mismo caso se presenta en relación con los mandos militares y políticos en caso de guerra. Cada sector del mando se atiene a un criterio de "suboptimización determinado: el uno procurará disminuir las pérdidas propias de barcos mercantes; el otro intentará aumentar la destrucción de las fuerzas adversarias; aquél cuidará de los efectivos humanos, éste de las operaciones estratégicas; quien tratará de impresionar al adversario, quien de mantener la moral de la retaguardia. El fin general —ganar la guerra— podrá ser fácilmente olvidado por todos en medio de este puzzle de aspectos particulares. En moral social "suboptimiza" todo aquel que se plantea el problema de la conducta dentro de un ámbito determinado, desentendiéndose al mismo tiempo de lo que pueda ocurrir en los ámbitos vecinos. Así: dirigir mi conducta teniendo en cuenta el bien de mi familia sin pensar en el bien de las demás familias; asegurar el bien y la abundancia para mi nación a costa de la opresión y de la miseria de la nación vecina; el bien económico de un pueblo a costa de su bien moral; el bien de una clase social a costa del de la otra; el bien político a costa del escándalo y de la ruina de las conciencias; la acción espiritual a costa de la opresión práctica y económica; la justicia internacional a costa de la justicia social, etcétera. La verdadera paz no es la tranquilidad en un orden sino la tranquilidad en el orden. No puede, por tanto, ser fraccionada o parcelada. La paz es un bien total, como lo es la noción misma del orden. Un orden separado es un desorden. Que nadie se haga ilusión a este respecto. Si "Pax Christi" ha de realizar
un trabajo efectivo en favor de la Paz no deberá caer en una "suboptimización"
de la paz internacional, la paz entre los Estados. No podrá, en consecuencia,
desentenderse de las formas generales de la Paz. Deberá tratar de implantar
ésta como un todo: paz en las conciencias, paz en las familias, en los
municipios, en los Estados, en el mundo del trabajo, en el mundo de las
ideas.
|
|
![]() |
![]() |