Asamblea episcopal y declaración consiguiente
El día 19 de enero se reunían en París los prelados interesados directamente
en el problema de los sacerdotes obreros y, al siguiente día, la Comisión
permanente de la Asamblea de Cardenales y Arzobispos. Como referencia de
la primera de estas dos reuniones, fué dado a conocer un comunicado, en
el cual los obispos —que son los llamados a regir y gobernar la vida eclesial
en todos sus aspectos y más aún, si cabe, en lo que concierne a la conservación
del sacerdocio en toda la pureza de su divina institucionalidad— volvían
a insistir sobre los puntos esenciales de la Declaración cardenalicia del
17 de noviembre. Al propio tiempo que rendían homenaje a los sacerdotes
que se sacrifican al servicio de los obreros en el ministerio parroquial,
expresaban su propósito de consagrar cierto número de sacerdotes, en conexión
con el clero parroquial y los militantes seglares, a un apostolado especial,
destinado a hacer el Evangelio y la Iglesia más accesibles a los obreros;
declaraba la imposibilidad de mantener en su forma actual la experiencia
iniciada; subrayaba las exigencias de la misión sacerdotal; declaraba el
aprecio que la Iglesia tiene del trabajo manual, haciéndose sobre este
particular, la preciosa indicación de que "si la Iglesia pide a los sacerdotes
de la misión obrera que sólo trabajen cada día durante un tiempo limitado,
es precisamente para que estén en condición de cumplir todas las obligaciones
de oración y de apostolado que han asumido al ser consagrados sacerdotes"
—es decir, que no insistía sobre supuestas razones de incompatibilidad
esencial o de naturaleza, sino que la actitud episcopal a este respecto
se fundaba, sobre todo, en motivos de índole práctica— y, finalmente, se
pedía a todos los católicos oraciones por los sacerdotes consagrados al
apostolado obrero. He aquí el texto de este comunicado:
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1954 |
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Documentos |
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