Teología del laicado
La necesidad de aportar al actual movimiento de renovación espiritual y
apostólica de los seglares un sólido fundamento doctrinal, ha movido a
algunos teólogos a trabajar en la elaboración total o parcial de una teología
del laicado. El matrimonio cristiano, la participación de los fieles en
el apostolado de la Iglesia y en la celebración de los misterios litúrgicos,
la espiritualidad de los seglares, la vocación religiosa a la vida profana,
el sentido teolófico de las realidades terrenales, el valor y el significado
de la opinión pública en la Iglesia y otras muchas cuestiones que conciernen
muy directamente a la actividad eclesial de los seglares, han sido objeto
de importantes estudios. Sin duda conviene ahora sintetizar los resultados
de estas investigaciones, imprimiéndoles una dirección común, mediante
la formación de un cuerpo de doctrina, cuyas líneas maestras habrían de
ser trazadas de acuerdo con el pensamiento tradicional y la experiencia
histórica de la Iglesia.
Esto no es, sin embargo, tan fácil como pudiera creerse, como lo prueba
el hecho de que algunos de los temas que esa teología del laicado tiene
necesariamente que afrontar, tales, como por ejemplo, el sacerdocio universal
de los fieles, el profetismo y el doble carácter visible e invisible de
la Iglesia, han dado pie a numerosas herejías y errores de conducta, que
aun la atormentan. Uno de los cimientos del edificio lo constituye sin
duda el texto de San Pedro: "Vosotros sois raza elegida, sacerdocio real..."
Pero una interpretación errónea de este y de otros textos pudiera conducir
a equívocos lamentables, al atribuirse a las personas individuales lo que
es propio de la comunidad entera o, al negarse, al contrario, la diversidad
funcional de los miembros, el sacerdocio ministerial y la autoridad de
la Jerarquía.
Para evitar que ciertos fervores mal encauzados puedan malograrse —como
por desgracia, ha ocurrido muchas veces en la Historia de la Iglesia— hoy
es, pues, más necesaria que nunca una doctrina firme y profunda, que estimule
y fecundice la acción de los seglares de acuerdo con los genuinos deseos
de la Jerarquía.
He aquí por qué hemos pedido al abate Colson que señalase los grandes
rumbos teológicos de esta difícil navegación. Así lo ha hecho en el siguiente
"Ensayo de Teología del Laicado". |
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1953 |
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