Le monde clos de l'efficacité
Acabamos de ver cómo la voluntad de eficacia puede ser pervertida, desviada
desde su mismo nacimiento. ¿A qué resultados nos conducen esas deformaciones?
Jean Rolin nos responde: a la construcción de un mundo sin espesor, carente
de dimensiones esenciales, es decir, de un mundo inhumano. El mundo de
la prisa, de la utilidad, del rendimiento, de los automatismos de todas
clases. Mundo artificial en el que no hay cabida para lo sobrenatural.
Jean Rolin nos describe, con tintas quizá un poco recargadas —hay que confesarlo—
las miserias de ese mundo cerrado de la eficacia.
Todos los mundos son malos cuando se cierran sobre sí mismos porque
toda realidad humana, por el hecho de ser contingente, necesita abrirse
a otras realidades: ninguna es completa, ninguna puede explicarse y fecundarse
a sí mismas. Estamos rodeados de mundos cerrados que tiran de nosotros
con violencia: nos reclaman para encerrarnos también en esas mónadas sin
ventanas. Uno de ellos es, sin duda, ese mundo cerrado de la eficacia de
que nos habla el profesor Rolín. Ese mundo que nos envuelve y que pretende
vampirizarnos el alma. |
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1952 |
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