Ante la paz o la guerra
No se trata de una cuestión teórica, de una cuestión de principios, sino
de un problema acuciante, de una situación urgente que los cristianos de
este tiempo debemos afrontar con decisión.
Si el mundo está abocado a una guerra, eso no lo sabemos. Pero sí sabemos
que una guerra fría, una guerra de paces, está entablada en el mundo y
que los cristianos no podemos permanecer ajenos a ella.
¿Cuál es, en el fondo, la actitud de la Iglesia? ¿La Iglesia es neutral
en el conflicto de estos dos bloques? ¿Qué significa esta neutralidad?
Y luego, ¿cuál debe ser nuestra conducta como cristianos en este momento
crítico de la Historia en que se nos exige un heroísmo silencioso y constructivo?
Si los cristianos no podemos ser belicistas tampoco podemos permanecer
impasibles en la lucha titánica del bien y del mal. Pero esta lucha se
manifiesta tanto fuera como dentro de nosotros mismos. La paz no puede
ser asentada sobre un suelo de injusticias. Por eso hay que merecerla,
hay que ganarla. |
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1951 |
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