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Conversaciones Católicas Internacionales de San Sebastián
(1935. 1947-[1958]-1959)
Joseba Intxausti
ERANSKINAK
ERROMAKO AGIRIAK
OFIZIO SANTUAREN LEHEN
OHARRA (1955)
"NUNCIATURA APOSTOLICA EN ESPAÑA" - N. 1523/55. - San Sebastián, 20
Agosto de 1955.- Excmo. y Revdmo. Sr. D. Jaime Font y Andreu, Obispo de
San Sebastián.- Ciudad.- Excelencia Reverendísima: La Suprema S. Congregación
del Santo Oficio, que ha seguido siempre con el debido interés el desarrollo
de las "Conversaciones Católicas Internacionales de San Sebastián", acepta
la constatación hecha por algunos observadores de que las mismas pueden
servir para una armonía de pensamiento y de acción, en la verdad católica,
cada vez mayor entre los intelectuales de las diversas naciones. - Pero
la S. Congregación no puede ocultar su preocupación por el hecho de que
la presencia de intelectuales, eclesiásticos o seglares, bien distintos
por sus ideas, quizás erroneas o al menos demasiado audaces y peligrosas,
haga crear alrededor de las Conversaciones una atmósfera de duda y prevención,
tanto más cuanto que algunos de los poenentes en dichas Conversaciones
han sido objeto de algún aviso por parte de la Suprema Autoridad. - Por
tanto, deben observarse, en particular, las siguientes cautelas: 1) Los
Obispos no asistan a las sesiones sino como Superiores o Maestros, y no
como conversadores equiparados a los demás. - 2) No se debe invitar más
que a personas de segura doctrina. - 3) No deben asistir seminaristas a
las sesiones. - 4) Debe haber uno o más teólogos, de reconocido prestigio,
con el encargo específico de resumir las relaciones expuestas, de hacer
notar los posibles errores y de hacer resaltar la verdad. - 5) Las publicaciones
de los "Documentos" deben ser revisadas por el teólogo designado para controlar
las conversaciones, y no podrán editarse sin ser previamente entregadas
a la censura eclesiástica. - Tenga V.E. Revdma. la bondad de hacer llegar
cuanto precede a conocimiento de los dirigentes de las Conversaciones.
Y si ellos creen que las mismas pueden continuarse, deberán atenerse fielmente
a las condiciones antes mencionadas. No se puede, en efecto, implicar a
la Iglesia en actividades que se definen católicas, ni mucho menos pedir
su aprobación o mensaje sin haber dado prueba segura y bien determinada,
no sólo de buenas intenciones, sino de garantías positivas. - Aprovecho
esta ocasión para saludar a V.E. Revdma. reiterándome suyo afmo. y seguro
servidor -
Hildebrando Antoniutti, N.A."
[Solasaldien Artxibategiko kopia].
GUTUNA, AITA SANTUAREN IZENEAN (DELL'ACQUA,
1957)
CARTA DE MONSEÑOR DELL'ACQUA, EN NOMBRE DEL PAPA, AL OBISPO DE LA DIOCESIS
[de San Sebastián]
Del Vaticano, 5 de agosto de 1957.
Excelentísimo y reverendísimo señor:
Tengo el honor de dirigirme a vuestra excelencia con el fin de significarle
que he cumplido el grato deber de informar al Augusto Pontífice acerca
de la próxima XII Reunión de las Conversaciones Católicas Internacionales,
que van a celebrarse en esa ciudad de San Sebastián, y cuyos estudios versarán
sobre el tema "Crisis de lenguaje y lenguaje de la Iglesia".
Su Santidad ha visto complacido los propósitos con que han organizado
esta nueva Reunión, deseosos de tratar un problema que en el mundo actual
presenta especiales dificualtades para el acercamiento y comprensión entre
las diversas corrientes del pensamiento cuando se trata con hombres de
buena voluntad.
La confusión del lenguaje se encuentra hoy desgraciadamente en muchos
campos. Pero esta confesión, por lo general, no proviene de las palabras
en sí mismas: está originada por la diferente significación que se les
atribuye, según la ideología que las inspira. Muchos sistemas filosóficos,
regíemenes políticos, medios sociales, ideas religiosas han expuesto sus
doctrinas empleando términos ya en uso, pero entendiéndolos de manera distinta,
lo que ha hecho casi imposible la discusión y la común inteligencia.
Este problema de la crisis del lenguaje interesa también a la Iglesia,
que tiene que enseñar a una sociedad llena tantas veces de prejuicios doctrinales
como desconocedora de las verdades católicas. Por eso, sus palabras, empleadas
equivocadamente por otras ideologías, se interpretan erróneamente, dando
lugar a una mutua incomprensión en detrimento de la verdad.
Su Santidad ha expuesto ya en la encíclica "Humani generis" a este propósito
la doctrina que se ha de sostener.
La Iglesia admite, ciertamente, que se puede perfeccionar su lenguaje
filosófico-teológico. En efecto, dice así el Padre Santo: "Nadie ignora
que los términos empleados, así en la enseñanza de la teología como por
el mismo magisterio de la Iglesia, para expresar tales conceptos, pueden
ser perfeccionados y precisados; y sabido es, además, que la Iglesia no
ha sido siempre constante en el uso de aquellos mismos términos" (encíc.
"Humani generis"). Del mismo modo "es evidente que la Iglesia no puede
ligarse a ningún efímero sistema filosófico" (1.c.). Sin embargo, ha de
tenerse presente que "el desprecio de la doctrina tradicional y de su terminología
favorecen demasiado el relativismo dogmático y lo fomentan" (1.c.).
Pero, como añade el Augusto Pontífice, "las nociones y los términos
que los doctores católicos, con general aprobación, han ido reuniendo durante
varios siglos para llegar a obtener algún conocimiento del dogma, no se
fundan, sin duda, en cimientos tan deleznables. Se fundon, realmente, en
principios y nociones deducidas del verdadero conocimiento de las cosas
creadas; deducción realizada a la luz de la verdad revelada, que, por medio
de la Iglesia, iluminaba, como una estrella, la mente humana. Por eso no
es de admirar que algunas de estas nociones hayan sido no sólo empleadas,
sino también aprobadas por los Concilios ecuménicos, de tal suerte que
no es lícito apartarse de ellas" (1.c.).
De esto se concluye que "es de suma imprudencia el abandonar o rechazar
o privar de su valor tantas y tan importantes nociones y expresiones que
hombres de ingenio y santidad no comunes, bajo la vigilancia del sagrado
magisterio y con la luz y guía del Espíritu Santo, han concebido, expresado
y perfeccionado —con un trabajo de siglos— para expresar las verdades de
la fe, cada vez con mayor exactitud, y sustituirlas con nociones hipotéticas
o expresiones fluctuantes y vagas de la nueva filosofía" (1.c.).
Cuanto se ha afirmado del lenguaje filosófico-teológico, empleado para
expresar las verdades de la fe, hay que aplicarlo también, en la debida
proporción, al lenguaje de que se sirven la Iglesia, la teología y la filosofía
cristianas para expresar verdades teóricas o prácticas que tienen estrecha
relación con las primeras.
El Augusto Pontífice pide al Señor que ilumine a cuantos asistan a
las Conversaciones Católicas, para que, guiados por su espíritu de docilidad
a la Iglesia y de amor a la verdad, puedan tratar estos problemas con la
prudencia y delicadeza debidas a fin de que sus trabajos sean de auténtico
fruto. Con estos deseos otorga de corazón a todos la Bendición Apostólica.
Al reiterarle el testimonio de mi más distinguida consideración, quedo
de vuestra excelencia reverendísima seguro servidor (firmado), A. Dell'Acqua,
sustituto.
Excelentísimo y reverendísimo monseñor Jaime Font Andréu, Obispo de
San Sebastián.
[Ecclesia. 1957. 1009. or.]
OFIZIO SANTUAREN BIGARREN OHARRA (1958)
COMUNICACION DEL SANTO OFICIO, SEGUN CARTA DEL EXCMO. SR. NUNCIO APOSTOLICO,
DE 9 DE JULIO DE 1958
"El S. Oficio se considera en el doloroso deber de manifestar que las
Normas e Instrucciones dictadas por los Emmos. Purpurados en el miércoles,
día 20 de Julio de 1955, y oportunamente comunicadas, no han sido observadas
más que en una mínima parte.
"Los Emmos. Cardenales, por tanto, en la Reunión del miércoles, 25 próximo
pasado, han determinado cuanto sigue:
1.- Insistir sobre las Normas ya emanadas del S. Oficio y advertir que
su observancia es condición sine qua non para la supervivencia de las reuniones;
2.- Reducir el número a pocos invitados, de segura ortodoxia y altamente
cualificados;
3.- Exigir que los organizadores de las Conversaciones envíen a la Nunciatura
Apostólica los nombres de los conferenciantes y el tema de la conferencia
asignada a cada uno de ellos;
4.- Sustituir el sistema de las Conversaciones por el de las discusiones,
sobre la base de sólidas y completas relaciones elaboradas por seguros
maestros.
"Vuestra Excelencia encargue al Excmo. Sr. Obispo de San Sebastián,
como Ordinario del lugar, de la ejecución de las susodichas Normas, anteriormente
establecidas en la citada Feria IV, 20 de Julio de 1955, como también de
las nuevas Normas que ahora se comunican.
"El Excmo. Obispo de San Sebastián haga comprender claramente al Sr.
Santamaría que, si en las Conversaciones se continúan profesando ideas
atrevidas o peligrosas y no se siguen las Normas referidas, la Santa Sede
se verá obligada a condenarlas".
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