Según el Grado de Satisfacción
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Satisfechos

Los más satisfechos con su vida personal se encuentran en todos los grupos estudiados pero, con preferencia entre las mujeres y el tramo superior de edad. Su situación económica familiar es buena, pertenecen a la clase media, conocen suficientemente el euskara y, en cierta proporción, tienen o han tenido alguna pareja.

En cuanto a sus hábitos, tienen algo menos de tiempo de ocio y lo dedican en menor proporción a ver televisión: prefieren la prensa; son escasamente practicantes de actividades de riesgo y también suelen participar menos en asociaciones de todo tipo.

En lo que toca a sus creencias, no perciben en exceso la autoridad paterna. Se sienten muy libres en las posibilidades de elección de su modo de vida y con buena comunicación con el resto de miembros de su familia. Suele preocuparles en buena medida el futuro y entre ellos son más frecuentes las creencias religiosas.

En sus opiniones, declaran una actitud inicialmente liberal pero son algo más conservadores en lo que concierne a algunas cuestiones como el aborto. Se sienten sobre todo de su localidad. Tienen convicciones democráticas fuertes. Son menos críticos en la valoración de las instituciones políticas y sociales, y no aceptan en modo alguno la violencia callejera. Finalmente, se encuadran en posiciones del centro político.


Insatisfechos

Por el contrario, los más insatisfechos, reúnen buena parte de las características opuestas. Entre ellos abundan los varones, sobre todo si son adolescentes. La situación económica de sus hogares no es la mejor. Se distribuyen entre todos los estratos sociales. No son los que mejor conocen el euskara y no tienen o han tenido relaciones estables de pareja.

Disponen de mayor tiempo de ocio y lo concentran en ver televisión y menos en la lectura de prensa. Con cierta frecuencia realizan actividades que ya se han definido como de riesgo y son más participativos en algún tipo de asociación. No terminan de sentir el grado de libertad que ellos consideran necesario y son los jóvenes que en menor proporción confiesan creencias religiosas.

Tienen un muy fuerte sentido de la igualdad y son los más liberales en temas de conciencia. En primer lugar, se sienten de su localidad y, en algún caso, ciudadanos del mundo, pero casi nunca de España o de la Unión Europea. Son muy críticos con las instituciones y no descalifican absolutamente la violencia callejera. Tienen un sentimiento democrático inferior a la media y se sitúan, básicamente, en la izquierda política.