Un último epígrafe del estudio se dedicó a analizar las actitudes de los jóvenes acerca de la entidad misma del País Vasco y sus relaciones con el resto del Estado español. Con tal fin se establecieron tres preguntas que cumplieran este objetivo en su secuencia lógica: si pensaban que el mantenimiento de la relación de Euskadi con el Estado español debiera ser sometida a consulta, cuál sería entonces su actitud, y qué consecuencias podrían derivarse de los resultados de la misma. Tales preguntas han sido completadas con los resultados procedentes de otra encuesta74 relativos a cómo imaginan los jóvenes que será el marco político-territorial de la C.A.V. en el futuro.
Ante la conveniencia y oportunidad de una eventual consulta, la
pregunta y sus resultados fueron como sigue:
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Los resultados son elocuentes en sí mismos: de cada diez jóvenes guipuzcoanos, ocho son partidarios de una consulta de ese tipo, otro es contrario y un último no expresa una inclinación determinada. Tal opinión es, como se ve, muy homogénea y ampliamente mayoritaria en todos los grupos de edad y sociales considerados.
Por otra parte, y en la hipótesis de una consulta, se ha
tratado de graduar las posiciones de los jóvenes en un
continuum lógico: desde la más unitarista
con respecto al Estado español hasta la más independentista
en relación a éste.
Las posiciones expresan un mínimo arraigo de los partidarios de retrotraer el proceso autonómico, ya que sólo el 3,9% considera excesivo el actual grado de autonomía, colectivo que se caracteriza por ser son el que mayor identificación expresa con España (41,2%) y la Unión Europea. La posición más posibilista la representa otro 24,3% de los encuestados que entiende como correcto y suficiente el grado de autonomía hasta hoy alcanzado. Con más aceptación, la posición de los que requerirían una ampliación de competencias pero dentro del Estado español alcanza a uno de cada cuatro encuestados. Aunque no por mucho, es mayoritario sin embargo el porcentaje (27,4%) de quienes se declaran nítidamente por la independencia, en una relación que aumenta con fuerza conforme más a la izquierda política se sitúa el entrevistado. Otros datos de que disponemos75 y recogidos en el mismo año aumentan a un 32% la proporción de jóvenes guipuzcoanos que se manifiestan como favorables a la opción independentista, y a un 27% para el conjunto de la juventud de la C.A.V. Se deduce pues que algo más de la mitad de los jóvenes guipuzcoanos que expresan una opinión, prefieren las fórmulas que integran el País Vasco en el Estado español, si bien la mayoría está disconforme con el estatus político actual, y entre un 27-32% apoya la opción independentista.
Ahora bien, las opciones expresadas por los jóvenes a este
respecto no son homogéneas, en especial si atendemos al
autoposicionamiento ideológico. Así, en la tabla
adjunta se constata que la identificación con la izquierda
va unida mayoritariamente a una preferencia por la opción
independentista, a diferencia de los jóvenes que se ubican
en posiciones ideológicas de centro, quienes eligen en
mayor medida que la media el resto de opciones ligadas al mantenimiento
de la unión con el Estado español.
Resulta interesante contrastar el marco político-territorial
deseado por los jóvenes con las previsiones que a este
mismo respecto tienen de cara al siglo XXI.
La mitad de los jóvenes prevén que el actual marco político-territorial va a ser el mismo en el futuro, mientras que el resto se inclina por el resto de las opciones entre las que destaca en segundo lugar la independentista (16%) en un grado bastante inferior al deseado (27,4%) Hay que indicar que no se perciben diferencias significativas entre las opiniones que expresan los jóvenes guipuzcoanos respecto de sus homólogos y adultos de la C.A.V., salvo una ligera mayor preferencia de los primeros por la opción favorable a un Estado vasco independiente.
Por último, debe advertirse que los jóvenes tienen
una opinión contradictoria en cuanto a los eventuales efectos
positivos o negativos que para el País Vasco conllevaría
la independencia del Estado español.
La previsión de que la independencia empeoraría
las condiciones de vida de Euskadi es ligeramente superior a su
contraria (32% frente a 30%). Los más optimistas acerca
de las eventuales repercusiones positivas de una hipotética
independencia se encuentran entre las mujeres, los de menos edad,
los pertenecientes a la clase baja y, singularmente, entre aquellos
que se sitúan en la izquierda del espectro político.
(74), (75) y (76) Gabinete de Prospección Sociológica (1997), op. cit. |
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