Finalmente, el juicio sobre la situación actual y expectativas inmediatas de la economía familiar es marcadamente positivo. Más de la mitad declara pertenecer a hogares con situación económica desahogada y en los que es previsible que las cosas sigan yendo bien; casi una cuarta parte, cree insatisfactoria la situación económica de sus familias pero están convencidos de que es previsible que las cosas vayan a mejorar. En su conjunto esas percepciones difieren poco y ello en sentido positivo de las detectadas para el conjunto del Estado.
Por oposición, en torno al 12% de los jóvenes se muestran pesimistas acerca de la inmediata evolución de sus economías familiares, partan de una situación presente positiva (8%) o de una situación ya negativa (4%). Quizá el parámetro que mejor refleja esa situación dual de muchos de los jóvenes lo represente el nivel de ingresos que confiesan administrar por sí mismos o con su pareja (en el caso de que su economía sea compartida). El estudio ha huido del valor puramente cuantitativo, ofreciendo a los entrevistados una triple opción: sólo administran los gastos de bolsillo, disponen también de alguna participación en las decisiones de gasto familiar de cierta importancia o tienen, finalmente, una plena y total autonomía en la administración de sus ingresos. Pues bien, sólo un 24,4% se declara plenamente autónomo en la gestión de sus gastos. Naturalmente, la mayoría coincide con los de edad superior a los 24 años (45%), y con los que se consideran independientes (52%). Sin embargo, las cantidades que se reconocen administrar son realmente significativas. Se debe tener en cuenta que el sentido de la pregunta faculta a entender que las cantidades expresadas incluyen el dinero que se comparte con la pareja y aquellos otros gastos de los que el entrevistado se siente prescriptor, o en los que cree tener parte importante en la correspondiente decisión familiar. Así pues, la cantidad media de la que un joven guipuzcoano se siente administrador asciende a 49.846 pesetas al mes, prácticamente idéntica a la que declaran los jóvenes del conjunto del Estado (50.382 pts.)42. Como puede suponerse, tal cantidad oscila significativamente según algunos criterios. Por ejemplo, la cantidad va desde algo más de las 13.000 pesetas para los menores de 20 años, a las 44.000 para los comprendidos entre 20 y 24 años y las 89.000 para los mayores de esa edad. La variable con mayores repercusiones es, en buena lógica, la independencia: la media para los que se consideran independientes se sitúa en las 115.000 pesetas al mes frente a las 38.000 que como media administran quienes aún viven en la familia originaria. Debe hacerse una última observación: las cantidades administradas no difieren notablemente según el sexo del declarante y muy poco en razón de la clase social del hogar de los jóvenes. (41) INJUVE (1996), op.cit. (42) INJUVE (1996), op.cit. |
|||||||||||||||||||||||||||