Dada la existencia de un idioma propio, el estudio ha indagado
también el uso que del euskara hace la población
joven de Gipuzkoa. Más adelante se analizará si
el predominio de éste o el español está asociado
a unas u otras estructuras opináticas o actitudinales.
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1. El primer dato de relevancia es que siete de cada diez jóvenes dicen conocer el euskara en términos suficientes como para poderse expresar en él. Comparando estos resultados con la referencia más cercana disponible (199032) relativa a los jóvenes guipuzcoanos se constata una progresión del proceso de euskaldunización realmente notable. Así, en 1990 un 53,5% de los jóvenes guipuzcoanos de entre 15 y 29 años afirmaban al menos entender y saber hablar en euskara, mientras que en la actualidad asciende a un 69,3% la proporción de jóvenes de esas mismas edades que dicen hablar en dicha lengua o conocerla suficientemente como para poder expresarse en ella.
Este progreso ininterrumpido y sustancial del conocimiento del
euskara está sin duda ligado tanto a un fuerte desarrollo
de la concienciación a favor del euskara que se da en el
conjunto de la población guipuzcoana, como a los efectos
que la presencia del euskara en el sistema educativo está
produciendo. 2. Esa proporción de vascoparlantes es moderadamente superior entre las mujeres, y bastante mayor a las diferencias que en función del sexo también se detectaban en 1990 en el ámbito de la C.A.V.33 (36% en los hombres frente al 37,7% en las mujeres).
Asimismo, se constatan unas diferencias bastante acusadas cuando
se atiende a los diversos grupos de edad. En efecto, los que declaran
que saben expresarse en euskara son el 64% de quienes tienen más
de 22 años, y el 75% entre los más jóvenes.
Esto viene a confirmar el influjo que supone el sistema educativo
en el aprendizaje y uso de la lengua vasca, dado que las cohortes
más jóvenes son las que en mayor proporción
han accedido a una educación en euskara. 3. Otras circunstancias complementarias merecen también atención. En primer lugar, los datos de conocimiento del euskara reflejan una significativa matización según la clase social a la que se pertenece. Entre los miembros de las clases alta y mediaalta los euskaldunes son algo más de las tres cuartas partes (75,2%), pero esos mismos descienden hasta un 71,3% entre los de clase media y a un 60,3% entre los individuos de las clases mediabaja y baja.
Una diferenciación social en ese sentido también
se deducía de los datos del estudio "Jóvenes
vascos 1990", si bien no de una forma tan rotunda. En
dicho año y tomando como universo a los jóvenes
de las C.A.V. de los mismos grupos de edad, el porcentaje de conocedores
del euskara (es decir, los que afirmaban entender y saber hablar
en dicha lengua) eran el 40,9% de los pertenecientes a la clase
alta, el 37,4% de los de clase media, y el 35,5% de los jóvenes
de clase baja34. 4. Ahora bien, ¿en qué medida además del conocimiento crece también la práctica del euskara de los jóvenes guipuzcoanos, al menos en los ámbitos más inmediatos de su vida? En este punto corresponde sólo precisar en qué proporción es usado el idioma propio por los jóvenes y en qué círculos o ambientes principales. Se establecieron, a tal fin, dos círculos de intensidad concéntrica: la familia y los amigos. El primero de ellos podría dar una idea del hábito lingüístico que heredan los jóvenes guipuzcoanos de sus padres. El segundo, por el contrario, reflejaría más los resultados del proceso escolar y educativo en el que están o han estado en un inmediato pasado los jóvenes. Como conclusión, las diferencias entre el hábito heredado de los progenitores y su cultura escolar debería arrojar alguna pista significativa no sólo sobre el actual uso del euskara sino también sobre su eventual expansión en el futuro. En cuanto al primer punto relativo al ámbito familiar, el 62% de los jóvenes reconoce que su idioma habitual en el hogar es el castellano frente a otro 25% que se desenvuelve preferentemente en euskara; un último 12% practica cualquiera de ellos sin una preferencia declarada. Sin embargo, los jóvenes reconocen un comportamiento algo distinto cuando se desenvuelven con sus amigos: el 60% prefiere el castellano, el 19% el euskara y el último 21,0% se entiende indistintamente en los dos.
Veamos ahora cual es el desfase que el euskara experimenta entre
su uso en el ámbito familiar y el entorno de amistades.
El cruce de ambas variables da cuenta de dos datos a reseñar: a) Es muy reducida la proporción de jóvenes que teniendo el castellano como lengua familiar utilizan el euskara con los amigos.
b) La fidelidad al euskara en el entorno de amigos es la pauta
dominante entre los euskaldunes domésticos, si bien
una cuarta parte pasa a utilizar indistintamente el euskara y
el castellano, y uno de cada diez se comunica preferentemente
en castellano en dicho entorno.
5. También se ha recabado información sobre la percepción
que los jóvenes tienen sobre el futuro inmediato que le
aguarda al uso del euskara, en la medida en que podemos considerar
dicha opinión como parcialmente reveladora de la propia
actitud futura con respecto a dicha lengua.
A la luz de estos datos es innegable la visión rotundamente
optimista que los jóvenes tienen sobre el futuro próximo
que le vaticinan al euskara, si bien los guipuzcoanos son ligeramente
más pesimistas que los jóvenes de otros territorios
en donde el uso del euskara está bastante menos extendido
que en Gipuzkoa. 6. De la consideración global de todos los datos relativos a la práctica lingüística de los jóvenes guipuzcoanos debe concluirse que:
(32, 33 y 34) Elaboración propia a partir de datos de Elzo (1990), op. cit. (35) Gabinete de Prospección Sociológica (1997), op. cit. |
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