El estado civil predominante entre los jóvenes guipuzcoanos, como es natural, es el soltería. Entre los jóvenes estudiados, los casados representan tan sólo un 11%. Evidentemente es una cifra poco significativa porque incluye tanto jóvenes maduros como a jóvenes de edades todavía próximas a los 15 años. Por ejemplo, nadie por debajo de los 20 años declara un estado civil de casado, mientras que son un número muy reducido entre los 20 y 24 años, y alcanzan el 31% de los comprendidos entre los 25 y 29 años. Estos datos confirman, sin embargo, el contundente retraso que experimenta la edad a la que se accede al matrimonio. Así, en 1989 el 14,9%18 de los jóvenes de Gipuzkoa estaban casados, al igual que el 16,7% en el conjunto de la C.A.V., o que el 18,4% de los jóvenes españoles de 199119. Por otra parte, el concepto de cabeza de familia ni siquiera en su acepción de mayor aportador de los ingresos familiares no logra dar plena cuenta sobre el carácter emancipado de los jóvenes estudiados. Por dicha razón, se buscó también una categoría más expresiva de la situación real de los entrevistados: el concepto de emancipación. Como resultado de ello, el 18,4% de los entrevistados respondió que "viven de sus propios ingresos y en casas distintas de las de sus padres", tal era el concepto de emancipación manejado. Nivel de emancipación coincidente, por otra parte, con el que se registra en el conjunto del Estado (18%)20. Esa emancipación reconocida afecta en mayor medida a los jóvenes adultos de 25 a 29 años entre los que alcanza a un 42,4% de los mismos. Esta cifra expresa por sí sola la magnitud del volumen de jóvenes adultos que por distintas circunstancias continúan viviendo con su familia de origen. Sin embargo, en términos comparativos, es una cifra todavía inferior a la que ofrecen los actuales jóvenes españoles de esas mismas edades (52%)21. Los datos obtenidos indican que frente a lo que se podría creer la emancipación no está relacionada con el nivel de estudios que se dispone. Por el contrario, se constata que la independencia en relación al hogar familiar está fundamentalmente ligada a la disposición de una fuente de ingresos económicos estables propios, situación ésta más frecuente conforme aumenta la edad. Así, si se analiza la situación laboral de los jóvenes en función de su emancipación respecto de la familia de origen comprobamos que tres de cada cuatro jóvenes emancipados se encuentran empleados frente a, aproximadamente, uno de cada tres de los que residen con sus padres.
De igual manera la proporción de estudiantes que se declaran
emancipados es prácticamente inexistente, en contraposición
al 43% de los jóvenes dependientes que son estudiantes.
Los niveles de emancipación autodeclarada descienden notablemente, como es lógico, en edades inferiores: sólo un 8,5% en el tramo de 20 a 24 años, y es inexistente en edades por debajo de éstas. En el segmento de más edad (de 25 a 29 años), el cruce de las respuestas de ambas preguntas las relativas al rol familiar y a la emancipación nos ofrece el siguiente cuadro resumen: el 42% se declara emancipado en el sentido de vivir de sus propios recursos y en otro domicilio, pero sólo un 20% se considera cabeza de familia en el sentido de ser el mayor aportador de los ingresos de su familia. Visto de esta otra manera: casi un 11% de los jóvenes casados no se consideran aún independientes, bien porque vive con sus padres o de los recursos de éstos, o por ambas razones a un tiempo.
En cualquier caso, es preciso señalar que, tal y como suele
ser habitual entre la juventud de nuestro entorno europeo, son
las mujeres las que antes se casan (18,8% de las jóvenes
guipuzcoanas lo están) y antes se emancipan (24,2%) respecto
a su familia de origen.
(18) Elaboración propia a partir de datos recogidos en el informe "Jóvenes vascos 1990". J.Elzo (dir.) Departamento de Cultura y Turismo. Gobierno Vasco, 1990. (19) Juventud en cifras, 1992. INJUVE. (20) Informe sobre la juventud en España 1996. INJUVE. (21) INJUVE (1996), op. cit. |
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