Las familias o personas que colaboren con el programa recibirán la formación y el asesoramiento necesarios a fin de conocer mejor el acogimiento familiar, dándoles los elementos necesarios que les permitan decidir si realmente éste corresponde a su deseo.
Una vez decidido qué familia es la más adecuada para un niño o niña concreto, existirá un período de adaptación mutua entre el niño/a y la familia acogedora, durante el cual recibirán el apoyo del equipo técnico para la integración del nuevo miembro o de los nuevos miembros (en el caso de hermanos) en la unidad familiar. Después, y a lo largo de todo el acogimiento, la familia recibirá el apoyo necesario para resolver los problemas que puedan aparecer.
Realizar un acogimiento no implicará una carga excesiva para la economía familiar. La Administración ha establecido ayudas económicas que permiten que las familias no deban asumir sobre sí mismas el coste económico global, aunque no cubren los gastos totales que implica el acogimiento familiar. Así, las ayudas no permiten hoy en día que ninguna familia se plantee el acogimiento como profesión, ya que los acogimientos se valoran como un acto de solidaridad y de ayuda a la infancia y a las familias que tienen problemas.
Asimismo, existe una cobertura mediante un seguro (contratado por la Administración) para cubrir posibles daños o incidentes que puedan suceder tanto al menor como a los acogedores.