Hay niños que sólo sueñan con vivir una vida normal. Con tener una familia. Alguien que les cuide, les proteja, les eduque y les escuche. Aunque no dure siempre. Aunque sólo sean cinco semanas, cinco meses o cinco años. Porque sienten que todo lo que puedas darles hoy, les durará toda una vida.

Para poder evolucionar y desarrollarse adecuadamente, el niño precisa de un ambiente familiar cálido y seguro. Lo deseable es que pueda encontrarlo en su propia familia.

Sin embargo, en nuestra sociedad son muchas las familias que atraviesan momentos difíciles y durante un período de su vida no pueden atender a sus hijos adecuadamente.

A pesar de que la separación de los menores sea la última alternativa y que la Diputación Foral ponga previamente a disposición de la familia los recursos de los que dispone para solventar los problemas, existen muchos niños que residen actualmente en pisos dependientes de la Diputación Foral de Gipuzkoa. A través del apoyo personal y la atención profesional de los educadores, estos pisos dan respuesta a sus necesidades, siendo en ocasiones la mejor medida de protección para ellos. Otros niños y niñas, sin embargo, necesitan el amparo de una familia.

El acogimiento familiar pretende ofrecer a estos niños y jóvenes el afecto y apoyo de una familia, disfrutar de una vida que esté plenamente integrada en la comunidad, y tener un modelo familiar adecuado cuando en un futuro constituyan su propia familia.