Las nuevas formas de telecomunicaciones


En los últimos años han ocurrido cosas en el campo de las comunicaciones que nos han sorprendido a todos. Un paradigma de ello es Internet. En un tiempo récord, escasamente cinco años, ha pasado de ser una red críptica, con un puñado de usuarios universitarios y militares, a tener decenas de millones de clientes en todo el mundo, que crecen de modo exponencial.

Hace cinco años la telefonía móvil era un servicio extraño; hoy en todo el mundo hay cerca de 100 millones de usuarios; en España se llega casi a los cinco millones. El crecimiento ha sido tan vertiginoso e inesperado como Internet.

Hace quince años se esperaba que servicios como Videotext (similar al Minitel Francés) o la RDSI crecieran espectacularmente. El Videotext casi ha muerto y el RDSI se ha desarrollado de modo raquítico y probablemente no se popularice nunca, desbordado por nuevas y más poderosas tecnologías.

Los dos ejemplos anteriores sirven para señalar lo difícil que es hacer predicciones sobre los futuros servicios que cuajarán y los que no.

A pesar de las dificultades, hay dos servicios que con toda probabilidad tendrán importancia. El primero de ellos es una Internet más rica que la actual y el segundo es la televisión por cable. Ambos fenómenos están conectados, pues lo más probable es que el acceso a una futura Internet de alta velocidad y con gran contenido multimedia se haga a través de la televisión por cable.

 

Televisión por cable


La televisión por cable surgió como una necesidad de mejorar la visión en áreas donde la señal llegaba muy débilmente. Un receptor de calidad, con una gran antena de varios metros de diámetro situada en un lugar estratégico recibía la señal, la amplificaba y luego se redistribuía a una manzana, un barrio o una población. Poco después, el cable se independizó y empezó a ofrecer sus propios contenidos previo pago.

Los sistemas actuales no sólo permiten que la señal viaje en el sentido distribuidor-abonado, también tienen un canal de retorno que permite que el abonado dialogue con el distribuidor, con otros usuarios (telefonía) o con Internet en alta velocidad.

En España las primeras pruebas de televisión por cable, en barrios enteros, se hicieron hace treinta años; pero se abandonaron. Hoy ha resurgido el interés en el tema; los motores han sido de índole legislativa y técnica. Por un lado se ha regulado y se han concedido licencias de instalación. Por otro, la tecnología permite proporcionar servicios que se suponen son de interés para los abonados: paquetes con cientos de canales de televisión, televisión interactiva, vídeo a la demanda, telecompra, Internet de altas prestaciones y telefonía. Se dice que se suponen, pues los únicos servicios con éxito probado han sido los paquetes de canales de televisión y la telefonía. Ultimamente parece que Internet de altas prestaciones, accediendo a través del cable, está despegando.

El mayor problema que deben resolver los nuevos operadores de telefonía a la hora de competir con los operadores tradicionales es que estos últimos disponían del bucle de abonado y los nuevos no. Televisión por cable y nuevos operadores de telefonía parecen complementarse perfectamente y, por tanto, llamados a aliarse.

En España, en Aesdica —la Asociación de Operadores de Cable– hay algo más de sesenta socios. La mayoría están en la costa española, predominando Levante y Andalucía.

En la CAPV se han hecho diversas experiencias pilotadas tecnológicamente por la empresa Ikusi. En Getxo se hizo una experiencia por parte de Euskaltel.

En Bizkaia existe la experiencia de Ermua, con casi el 100% de los hogares "pasados" —es decir: a los que llega el cable– y aproximadamente un 30% de conectados.

Dentro de la CAPV, Gipuzkoa es la provincia donde hay más empresas operativas, destacando Cabledis en Zarautz donde ha cableado casi el 100% de los hogares y tiene un 30% de ellos conectados a su red de difusión de televisión.

En Urnieta hay una red de teledistribución que llega a todo el pueblo.

Algunas operadoras de cable han empezado a suministrar acceso de alta velocidad a Internet.

 

Perspectivas


Si más arriba decíamos que el futuro de la telefonía era fluido, el de la televisión por cable y sus servicios de valor añadido, entre los que se cuenta Internet, lo son aún mucho más.

Los operadores se encuentran con dos grandes problemas; el primero es conseguir permisos para tender sus cables: permiso de los ayuntamientos que deben conceder el derecho de paso, a lo que no siempre están dispuestos y mucho menos de un modo gratuito. El segundo problema es técnico: nadie está seguro de que el cable sea mejor solución que las diferentes tecnologías radio, que permiten anchos de banda similares sin problemas de paso. ¿Cuál se terminará imponiendo? Probablemente las dos. Un tercer problema es legislativo: hay que aclarar de quién es la canaleta por la que van los actuales cables telefónicos en los edificios. ¿De la Comunidad de Vecinos? ¿De Telefónica? ¿La pueden usar otros operadores?.

En principio, parece que la gran oportunidad de los operadores de cable se la brinda poder ser el bucle de abonado para las nuevas empresas de telefonía y el dar servicio de Internet a alta velocidad.

 

Las próximas formas de comunicación


Dentro del evolutivo mundo de las comunicaciones, donde las predicciones son tan difíciles, está ganando momento la idea de que en un unos pocos años, en el occidente avanzado, prácticamente cada persona tendrá su propio teléfono móvil y que no sólo proporcionará voz, sino un gran ancho de banda para poder conectarse a Internet y tener datos a alta velocidad, faxes en colores con calidad fotográfica y transmitidos en unos pocos segundos y videoconferencia.

Cabe destacar el despegue de las tecnologías DECT (Digital Enhanced Cordless Telecommunication) que no son nada más que una mejora de los antiguos sistemas de telefonía inalámbrica. Ya están en el mercado los sistemas para el hogar. Dado que no sólo admiten voz sino grandes anchos de banda, lo hacen apto para otros muchos servicios: conexión a Internet a alta velocidad, Fax del grupo IV, videoconferencia, etc.

Dentro de la Unión Europea se están desarrollando las normas para que los próximos dispositivos móviles admitan muchos estándares y estén adaptados a grandes anchos de banda. La idea es tener un terminal único para muchos servicios.

La videoconferencia ha estado con nosotros desde hace muchos años; pero hasta ahora ha sido un servicio caro, sólo apto para grandes empresas. Las cosas están cambiando. Hoy ya hay un conjunto de estándares que permiten la videoconferencia a través de líneas telefónicas. Es de esperar que la norma traiga como consecuencia una popularización y con ella una bajada drástica de precios.

Las nuevas formas de telefonía, al ser digitales, se pueden controlar por un programa informático, por tanto sus aplicaciones pueden ser casi infinitas, sólo limitadas por la imaginación de sus creadores. El abanico de posibilidades es tan amplio que sería imposible reseñarlas todas. Como ejemplos podemos señalar el seguimiento de flotas de vehículos y la lectura de contadores de agua o gas a distancia.

Hay un servicio que se conoce desde hace mucho tiempo y en el que rara vez se piensa como sistema de comunicación del futuro. Se trata de los "buscapersonas", los "beeper" o dicho en nomenclatura más ortodoxa los sistemas de mensajería personal. Su funcionamiento es muy sencillo. Sirve para enviar mensajes cortos a una persona en cualquier sitio que esté. La persona que quiere dejar el mensaje se pone en contacto con una telefonista que recibe el mensaje y lo introduce en el ordenador que se encarga de enviarlo, a través de las células de telefonía móvil o a través de satélites (como por ejemplo Hispasat), al receptor, que es un aparatito pequeño que se lleva en cualquier sitio. Al recibir el mensaje suena un "beep" del que procede su mote. Podría parecer que con la aparición de los equipos móviles este servicio tendría poco futuro, pero probablemente no sea así. El motivo es que han bajado de precio y ha aparecido una legislación que lo favorece.

 

A modo de conclusión


Para acabar se ha de señalar que triunfe la fórmula que triunfe, al final de la cadena hay una instalación: bien una antena para dirigirse a un satélite o a otra antena, bien un par telefónico, un cable coaxial, una fibra óptica y un "set top box",... Las instalaciones se averían y hay que repararlas; las tecnologías evolucionan y hay que actualizar los equipos. No importa el origen de la empresa suministradora: la instalación, actualización y mantenimiento debe hacerse de modo local. Con personal local. Con puestos de trabajo locales. Sin duda, las telecomunicaciones serán uno de los grandes nuevos yacimientos de puestos de trabajo para los residentes de cada comunidad.