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Hidrografía. Las aguas marinas y la costa


 

Hidrología


La red hidrográfica guipuzcoana, que es un elemento esencial de nuestros paisajes, presenta una forma arborescente, con cuencas pequeñas, cursos cortos, fuertes pendientes, caudales variables y régimen pluvial-oceánico. Las direcciones de los valles son perpendiculares a la de los relieves, con numerosos tramos del curso muy estrechos. Todos los ríos y afluentes pertenecen a la vertiente cantábrica, a excepción del pequeño valle del Alzania, afluente del Arakil, que pertenece a la vertiente mediterránea a través de la cuenca del Ebro.

La fuerte torrencialidad es debida a las elevadas precipitaciones, fuertes pendientes y abundancia de materiales impermeables, lo que dificulta la regulación de los recursos hídricos, para evitar las épocas de sequía y las inundaciones. La política de embalses responde a estas necesidades: San Antón (Bidasoa); Artikutza y Añarbe (Urumea); Arriarán y Laredo (Orio); Urkulu y Aixola (Deba); y Barrendiola e Ibai-Eder (Urola). Algo menos de 2/3 de las precipitaciones, unos 2.000 Hm3/año, forman parte de los ríos, ya que el resto se evapora o es utilizado por la vegetación. Hay que tener en cuenta que aproximadamente un 10% del territorio está formado por materiales permeables, como las calizas cretácicas y jurásicas, lo que da lugar a los acuíferos subterráneos, que luego resurgen en forma de fuentes y manantiales. La media de caudal se sitúa en torno a los 45 l/seg/Km2.

La disolución de los materiales calizos da lugar a hermosos paisajes kársticos, con poljes, lapiaces, hondonadas, cuevas, simas, etc. Encontramos importantes manifestaciones de estas características en Aralar, Aitzgorri, Izarraitz-Arno, Ernio-Bidania, Gaztume-Zestoa, y Elduaien. Los materiales aluviales también son permeables. Los recursos de aguas subterráneas suponen el 10% de los recursos hidráulicos, unos 200 Hm3/año.

El río Bidasoa, tiene una cuenca de 710 Km2, de los cuales tan sólo 27 Km2 se localizan en Gipuzkoa. Nace en el Baztan (Navarra) y penetra en Gipuzkoa por Endarlatza, llegando hasta Behobia y la bahía de Txingudi, tras 66 km. de recorrido. Caudal medio de 24,7 m2/seg.; pendiente media del 15%; precipitaciones medias de 2000 mm/año; y muy buena calidad de sus aguas. De sus afluentes señalamos al Jaizubía, Endara y Errolasarko.

El río Oiartzun, tiene una cuenca de 87 km2, con 18 km. de recorrido. Nace de la unión de una serie de regatas procedentes del conjunto de Peñas de Aia, forma un pequeño valle y desemboca en Pasaia. Caudal medio de 3 m3/seg.; pendiente media del 36,5%; precipitaciones medias de 2.135 mm/año; y buena calidad de las aguas hasta la localidad de su nombre. Desde aquí hasta la desembocadura, aparecen vertidos y contaminantes, que se tratan de solucionar con una red de saneamiento y la estación depuradora de Loiola. De sus afluentes indicamos el Arditurri y el Sarobe.

El río Urumea, con 279 kms2 de cuenca y 55 km. de recorrido, nace en el puerto de montaña de Ezcurra (Navarra), sigue hasta Goizueta, Artikutza, Fagoaga, Pikoaga, Hernani y desemboca en Donostia-San Sebastián. El caudal medio es de 11 m3/seg.; pendiente media del 16,50%; precipitaciones medias de 2.085 mm/año; y con un curso afectado por la presencia de pequeñas centrales hidroeléctricas; y con una calidad de las aguas que ha mejorado sensiblemente, gracias al colector del Urumea, registrándose vertidos y contaminación a la altura de Ergobia, que se espera solucionar próximamente. En cuanto afluentes, señalamos el Añarbe y el Landarbaso.

El río Oria nace a partir de pequeños arroyos de la sierra de Etxegárate, llegando con poca entidad hasta Beasain, donde recibe las aguas del Estanda, Agauntza y Amundarain. En Tolosa, recibe las del Albiztur, Araxes y Berastegi, y en Andoain, se le une el Leitzaran que aporta un volumen importante para el tramo final, que a partir de Usurbil encontramos caracterizado por unos amplios meandros, llegando finalmente hasta su desembocadura en Orio. La cuenca es de 888 kms2; la longitud de 78 Kms.; el caudal medio de 26 m3/seg.; la pendiente media del 10%; y las precipitaciones medias son de 1.545 mm/año. Sólo la cabecera del río presenta una calidad de las aguas aceptable. El tramo más contaminado es el de Beasain-Ordizia. También hay problemas con las represas y con el no respeto a los caudales mínimos. A los afluentes anteriores añadiremos el Abaloz, Amezketa, Mutiloa, Ursuaran y Zaldibia.

El río Urola, es junto al Oiartzun, el único río que discurre totalmente por territorio guipuzcoano. Tiene una cuenca de 364 kms2 y una longitud de 59 kms. Nace en la vertiente norte de la sierra de Aitzgorri, por la unión de numerosos arroyos y regatas. Atraviesa Legazpia, Zumárraga y Urretxu, tramo muy contaminado, sigue hasta el área de Azpeitia-Azkoitia, recibe al Urrestilla y al Régil, se abre en meandros a la altura de Zestoa y desemboca en Zumaia, encontrando a lo largo de todo el recorrido tramos contaminados y otros recuperados, con obras de colectores y depuradoras. El caudal medio es de 8 m3/seg.; la pendiente media es del 13%; y las precipitaciones medias son de 1.325 mm/año. Entre los afluentes destacamos, además de los dos ya citados, al Alzolaras y al Ibai-Eder.

El río Deba, nace en la sierra de Elguea de la unión de diversos arroyos que proceden de resurgencias kársticas, con una cuenca de 540 km2, de los que el 10% se distribuyen entre Alava (cabecera de la regata de Aramaio) y Bizkaia (cabecera del Ego), y una longitud de 62 kms. A la altura de San Prudencio se le une el río Oñati. Se encaja entre Bergara y Soraluze. Desde Elgoibar, el valle gana un poco en amplitud, si bien sigue manteniendo vertientes abruptas, entre las cuales el río dibuja varios meandros hasta Altzola. Se encaja de nuevo, pegado a la ladera del Arno y se dirige hacia su desembocadura en Deba. Sólo la cabecera presenta buena calidad de las aguas, en el resto la contaminación y los vertidos lo convierten en el río más contaminado de Gipuzkoa. La pendiente media es del 13%; la precipitación media es de 1.390 mm/año; el caudal medio es de 14 m3/seg. Los afluentes que citamos son el Anguiozar, Aramaio, Aranerreka, Deskarga, Ego, Epele, Ubera y Oñati (con el Arantzazu, Araoz y Urkulu). (V. Mapa de la Red Hidrográfica).

 

Las aguas marinas y la costa


Las aguas marinas del mar Cantábrico son parte del conjunto Atlántico, participando de los caracteres que el mismo presenta en estas costas del continente europeo. En la superficie, hay una rama de la corriente del Golfo que recorre el golfo de Bizkaia en el sentido de las agujas del reloj. Hay otras corrientes litorales producidas por los vientos dominantes. Así desde Enero hasta mediados de Julio, en Noviembre y Diciembre, las corrientes son paralelas a la costa y discurren en dirección Oeste-Este. Desde mediados de Julio a finales de Octubre, las corrientes se alternan produciéndose un movimiento oscilatorio. Hay también una corriente profunda, que se va dispersando a medida que se adentra en el golfo de Bizkaia.

Las temperaturas medias, de las aguas marinas superficiales en el invierno, oscilan alrededor de los 11º C, alcanzando el verano los 20,5ºC. La salinidad, en superficie, es de 35,5º/oo.

La costa es rocosa con predominio de acantilados y escasos puntos arenosos. La plataforma continental es escasa, profundidades de menos de 50m. apenas se extienden 2 km. y las de 200m llegan como máximo a los 20 km., reduciéndose a medida que nos aproximamos a Bizkaia. Los ecosistemas litorales, recuerdan mas a los del Mediterráneo que a los del Atlántico, debido principalmente a las temperaturas superficiales de las aguas en el golfo de Bizkaia, especialmente en los meses de verano.

Entre los accidentes geográficos destacamos las áreas de estuarios (Deba, Zumaia, Zarautz, Orio, Loiola-Donostia. Pasaia, Bidasoa-Txingudi) configurados en las desembocaduras de los ríos, con pequeñas marismas y fangales. Hay sectores dunares en Zumaia y Zarautz. Destacamos los acantilados de Jaizkibel, Ulia, Igeldo, Mendizorrotz y de Mutriku. Las islas del Bidasoa y las marismas de Jaizubía y Zumaia. La isla de Santa Clara y los tómbolos de Donostia (Urgull), y de Getaria (Ratón de Getaria). El cabo Higer, la bahía de la Concha, y las playas de Hondarribia, Oribarzar, Zurriola, Concha, Ondarreta, Itxurun, Santiago, Orruaga, Gaztetape, Malkorbe, Antilla, Zarautz, Ondarbeltz, Siete Playas, Deba y Mutriku-Saturrarán. También merecen reseñarse las rasas o plataformas de abrasión marina, que aparecen a lo largo de la costa, que tienen su origen en los movimientos glacioenstáticos del Cuaternario, que se escalonan desde los 5m hasta los 125m,como superficies ligeramente inclinadas hacia el mar.

Desde la desembocadura del Bidasoa y el cabo de Higer hasta la playa de Saturrarán, podemos dividir a la costa en siete sectores: Playa de Saturrarán-Zumaia, (Lomas, colinas, acantilados, valles fluviales y rías); sector de Getaria (entre Zumaia y Zarautz, con colinas y acantilados); la depresión de Zarautz, Lomas, colinas, marismas, playa y dunas); la ría del Oria (Lomas, colinas, valle fluvial, ría); el sector Mendizorrotz-Igeldo-Ulía (Acantilados, cuestas y laderas); el sector del Jaizkibel (Cuesta, laderas, acantilados, colinas y lomas); y el corredor Donostia-Irún (Lomas, colinas, playas y rías).

La costa está formada por capas paralelas inclinadas en una dirección, de areniscas, margas, lutitas, calizas y materiales cuaternarios, interrumpidas por movimientos tectónicos, que han aprovechado los ríos para desembocar en el mar. El relieve suave que configuran, ha facilitado los asentamientos humanos, junto a la desembocadura de los ríos en forma de pequeños estuarios y rías, que se formaron con la última transgresión marina (hace unos 10.000 años), al terminar la glaciación Würm, e inundarse los tramos bajos de los valles fluviales