CAPITULO 1
 
   



Medio Físico y Entorno Ambiental


 

 

Introducción


Si queremos conocer la realidad de una porción del espacio geográfico, de un territorio concreto, debemos aproximarnos a la comprensión de los elementos y procesos, naturales y artificiales, que se han desarrollado a lo largo del tiempo, y que conforman un sistema territorial con sus estructuras, funciones, procesos, y formas, teniendo en cuenta la complejidad de las interrelaciones, interdependencias, interconexiones e interacciones entre los elementos, entre las características, y entre los elementos y características del sistema.

El análisis territorial trata de comprender el modelo territorial, es decir, la expresión simplificada del sistema territorial. Este análisis es parte fundamental del diagnóstico territorial, de la interpretación del modelo a lo largo de su evolución, de su presente y de su futuro, con sus potencialidades y sus problemáticas. De aquí pasamos a la planificación y a la gestión, como fases iterativas y no secuenciales, de la ordenación del territorio.

En este apartado de la presente obra vamos a conocer los elementos, factores y procesos del ambiente natural, que dan lugar al subsistema del Medio Físico, dentro del Sistema Territorial, que condicionan los usos del suelo, que son el soporte físico del medio ambiente ("el hombre, la fauna, la flora, el clima, el aire, el agua, el suelo, el paisaje, las interacciones entre ellos, los bienes materiales y el patrimonio cultural", Directiva 85/337 CEE). Se considera el Medio Físico como fuente de recursos, respetando la capacidad de renovación, priorizando la reutilización y jerarquizando los aprovechamientos; como soporte de actividades, teniendo en cuenta su capacidad de acogida para determinados usos, según la aptitud para una actividad y el impacto de la misma sobre el medio; y como receptor de residuos, según su capacidad de asimilación, de autodepuración, de disolución, de dispersión, de los agentes contaminantes.

Otro elemento intrínseco a considerar en el medio físico es el paisaje como percepción de una serie de formas, procesos y relaciones. Nos quedará tener en cuenta el conjunto de degradaciones y amenazas previsibles, que por usos inadecuados, aprovechamientos abusivos y emisión de contaminantes, existan actualmente o puedan producirse en un futuro inmediato.

Vamos a realizar un análisis y diagnóstico del Medio Físico de Gipuzkoa, conociendo y comprendiendo su medio inerte o abiótico, su medio biótico y su medio perceptual, con las principales características y problemáticas ambientales. Así podremos valorar mejor nuestro territorio, conocer el significado y función de los elementos y procesos que se dan en él, estimar su potencialidad y fragilidad, sus riesgos naturales, su capacidad de acogida para distintas actividades, y evaluar los ecosistemas presentes.

 

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Situación, Posición y Configuración


El concepto de situación alude a la localización de un área geográfica, atendiendo a sus coordenadas geográficas y a las características climáticas que condiciona la latitud.

Así Gipuzkoa tiene una latitud de 43º 24’ en su extremo septentrional y de 42º 54’ en su extremo meridional, lo que nos indica que nos encontramos en el límite de los climas templado-frios, en su variedad oceánica, con el área templado-cálida, es decir, similar al de gran parte de la fachada atlántica europea.

Los datos de longitud, con relación al Meridiano de Greenwich, son de 1º 44’ W, en el extremo oriental y de 2º 36’ W, en el extremo occidental.

La posición, es un concepto de localización en el que tenemos en cuenta las tierras y mares que circundan a un área geográfica. En el caso de Gipuzkoa se da una posición estratégica en el extremo oriental del Mar Cantábrico, en un punto de encuentro entre las tierras peninsulares y las continentales de dos Estados, España y Francia, y del conjunto de Euskal Herria, en pleno Eje Atlántico y en una parte del mismo fundamental para las conexiones de Euskadi con el corredor que se dirige hacia París. Las otras conexiones son con Bizkaia, Alava y Navarra.

Los 1.980 Kms2 de Gipuzkoa, limitan al Norte con el Mar Cantábrico, al sur con Alava y Navarra, al Oeste con Alava y Bizkaia, y al Este con Navarra y Laburdi. Los límites terrestres son de 212 Kms. y los marítimos de 94 kms. (de los que 92 son peninsulares y 2 insulares). Tiene una localización entre el País Vasco Continental y el resto del País Vasco Peninsular, como una bisagra, lo que favorece el papel estraté

gico, que antes indicábamos, en el Arco Atlántico y en los espacios urbanos europeos que se están formando, con buenas comunicaciones con Laburdi, Bizkaia, la Meseta y el Valle del Ebro.

Este territorio cuenta con 88 municipios, con una población cercana a los 700.000 habitantes, que podemos agrupar en siete Comarcas ó Areas Funcionales: Donostialdea, Bajo Bidasoa, Alto Deba, Bajo Deba, Urola Costa, Tolosa, y Goierri.

La configuración del territorio guipuzcoano es de una cuadrícula ligeramente alargada en su ángulo NE, con valles longitudinales, surcos, sierras, pequeñas depresiones, que condicionan el poblamiento, al que antes nos hemos referido, siendo la costa y los valles fluviales las áreas preferidas para la ocupación del territorio.

Morfológicamente pertenece al conjunto de tierras litorales de la Península Ibérica y al llamado eje pirenaico, con tres áreas geológicas principales diferenciadas (el NE, el litoral y las tierras interiores), gran variedad litológica y un relieve no muy significativo, pero que ofrece algunas dificultades, en el que destacan la cadena litoral, el corredor prelitoral, las cadenas interiores y una serie de vertientes, colinas y valles.La evolución morfogenética y las características litológicas, han dado lugar a una distribución altitudinal de las tierras guipuzcoanas, que se desglosa en dos grandes conjuntos, bastante diferenciados entre sí. Por un lado tenemos el sector litoral, con altitudes suaves, inferiores a los 400 metros, y por otra parte el interior, que a medida que nos alejamos de la costa, va ganando progresivamente en altitud, hasta culminar en las sierras de Aralar y Aitzgorri (Aitxurri, 1.551 metros). (V. Mapa Hipsométrico).

Los primitivos relieves fueron parcialmente desmantelados a lo largo del Oligoceno, formándose una superficie de erosión inclinada, que se extendía desde las sierras interiores hasta mas allá de la costa. Luego esta superficie sería cincelada por diversos agentes erosivos, que configuraron el paisaje actual. Hay que destacar también los fenómenos de inversión del relieve debidos a la alternancia de materiales de dureza contrastada, con abundancia de formaciones de tipo "flysch"(alternancia de capas de arenisca y arcilla, con alguna intercalación de calizas, como si fueran páginas de un libro), lo que explica las escasas altitudes de la costa frente a las fuertes pendientes del interior.

Con esta información diferenciamos el sector litoral, el medio, y las tierras altas del sur y sureste. Tenemos 500 Kms2, a menos de 200 metros de altura; 1140 Kms2, entre 201 y 600 metros; 285 Kms2, entre 601 y 1000 metros; 55 Kms2, entre 1001 y 1551 metros, de altura. Tan solo la décima parte del territorio presenta pendientes inferiores al 15%, lo que, una vez mas, contribuye a explicar el poblamiento guipuzcoano.

 

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Características Geológicas


La estructura lítica o petrográfica, es decir, los materiales geológicos sobre los que se desarrollan las formas del relieve, nos indican la presencia de rocas que desde el Paleozoico (-375 a - 280 millones de años) llegan hasta la actualidad, si bien no encontramos rocas de edades comprendidas entre el Oligoceno y el Cuaternario, debido a la intensa erosión. (V. Mapas Geológico y Litológico).

Las rocas paleozoicas, o sea, las más antiguas, se localizan en el llamado Macizo de Cinco Villas y Peñas de Aia. Son niveles de calizas y series de cuarcitas y pizarras, con alguna intercalación de conglomerados y calizas. En Peñas de Aia destaca la intrusión del granito.

En el borde de estos materiales, y de forma discordante sobre ellos, tenemos los pertenecientes al Pérmico y al Triásico inferior (-280 a -225 millones de años), depositados por ríos y arroyos, con areniscas, arcillas, limolitas y conglomerados. En esta é

poca tenemos actividad tectónica de plegamiento y posterior erosión de los relieves.

La época del Triásico medio y superior (-225 a -200 millones de años) está representada por arcillas, yesos y materiales salinos, que se depositaron con el clima cálido y seco, que propiciaba una intensa evaporación. Aparecen también algunas rocas volcánicas, como las ofitas.

En el Jurásico (-200 a - 140 millones de años) los sedimentos corresponden a rocas carbonatadas (Aralar y alrededores de Tolosa) con fósiles (Ammonites, Belemnites, Corales, etc.).

En el Cretácico inferior, complejo Purbeck-Weald, (-140 a - 110 millones de años) las rocas son calizas y margas, con intercalaciones de areniscas y arcillas. Se encuentran también restos fósiles (Gasterópodos, Lamelibranquios, etc.).

En el mismo período, pero en el llamado complejo Urgoniano (-110 a -100 millones de años), tenemos un clima cálido y unas condiciones marinas, con la formación de arrecifes en los que destacan las calizas grises, que encontramos en los montes más significativos como el Aitzgorri, el Txindoki, Udala, etc., y que son muy duros. Hay también sedimentos de margas, arcillas, calizas y areniscas.

Para terminar el Cretácico inferior, nos queda el complejo Supraurgoniano (-105 a -100 millones de años), con los depósitos de conglomerados, areniscas, limolitas y arcillas, con generación de facies "flysch". Hay movimientos tectónicos y procesos erosivos.

En el Cretácico Superior (-100 a -65 millones de años) se dan sedimentos marinos, compuestos por calizas y margas, con facies "flysch" (muy visibles en Zumaia y en la autopista, cerca de Donostia). Hay también pequeñas erupciones de volcanes submarinos en el centro del territorio, que dan lugar a lavas almohadilladas (Argate, cerca de Soraluze).

Los sedimentos de la Era Terciaria o Cenozoica (-65 a - 37 millones de años), aparecen entre la desembocadura del río Bidasoa y la localidad de Zumaia, con estructuras de tipo "flysch".

No encontramos materiales en el período comprendido entre el Terciario inferior y el Cuaternario Antiguo, debido a la intensa erosión. Depósitos cuaternarios recientes son los aluviones de los valles fluviales, los materiales coluviales de las vertientes y las playas. En estos conjuntos destacan las arenas, limos, arcillas, bloques, cantos, gravas y las pequeñas morrenas glaciares de Aralar.

Todos los materiales geológicos aparecen plegados y fracturados por la actuación de las fuerzas tectónicas, lo que da lugar a una disposición determinada del relieve, es decir, a una estructura tectónica.

En el caso de Gipuzkoa han actuado dos fases orogénicas: la herciniana que afectó a los materiales paleozoicos, y la alpina que afectó a la generalidad del territorio con una serie de pliegues, fallas, fracturas y diapiros, destacando el estilo jurásico, aunque a medida que nos acercamos a los terrenos paleozoicos las unidades estructurales son más complejas.

Como conclusión de éstas características geológicas, podemos diferenciar dos áreas: El NE con predominio de los materiales paleozoicos y el resto, ocupado por una cobertura sedimentaria de materiales cretácicos y terciarios. Las principales estructuras geológicas son la franja costera, el manto de Lasarte, el Macizo de Cinco Villas, el anticlinal del Erlo, el sinclinal Ernio-Uzturre, la falla de Leitza, el sinclinal de Oiz-Beasain, el anticlinal de Aralar y el cabalgamiento de Aitzgorri. Las unidades estructurales resultantes, de las consideraciones anteriores, son las siguientes: Macizo Paleozoico de Cinco Villas y Areas anexas; Cadena Terciaria Costera; Estructura interna del "flysch"del Cretácico Superior; Sinclinorio de Bizkaia y su prolongación mediante el manto de los mármoles; Anticlinorio Tolosa-Arno; y la Región Meridional (V. Mapa de Unidades Estructurales).