Ultimo
cuarto de siglo:
de la crisis económica a la reconversión industrial
La crisis de 1973-76 ha incidido especialmente en la economía vasca. Algunos de sus sectores más representativos, como el siderúrgico y construcción naval en Vizcaya, o el papelero y cemento en Gipuzkoa, han sido algunos de los más afectados por los cambios que se viven en la economía internacional. Entre estos cambios destacan: la entrada de productos procedentes de países con bajo costo de la mano de obra, nuevos artículos metalúrgicos, textiles, nuevos materiales, y tecnologías, etc., etc. La producción guipuzcoana además tenía una gran dependencia del mercado ajeno a su entorno. Todo ello ha incidido en que los efectos de la crisis hayan sido más profundos que en otras regiones españolas: el desempleo superaba, en los años 80, la media española; la reconversión industrial era tanto más necesaria; y, consecuentemente, Gipuzkoa empezó a perder posiciones en los ingresos familiares de sus habitantes.
No obstante, el análisis del comportamiento de los distintos sectores nos descubre las trayectorias diversas que han tenido lugar. En el apartado siderometalúrgico, que fue y sigue siendo el más destacado en la Provincia, la situación muestra en general unos resultados divergentes según los renglones que lo forman:
A.-Armas de fuego. La crisis que ya padecía el sector en los 60 y que era más grave en la producción de armas cortas alcanzó también al de escopetas. En 1982 la situación se definía como "muy grave". La reconversión que se acometió en torno a 1983 fue costosa habida cuenta de la atomización del sector. De ahí que una de las primeras medidas fue la constitución de SORESKO, organismo en el que se agruparon los fabricantes armeros. Para 1984, formaban parte de él nada menos que el 70% de los productores.
B.-Tornillería. Su evolución entre 1976-83 sería paralela al del sector armero. El descenso de la demanda (entre oras cosas, por la baja en la fabricación de vehículos) llevó en 1983, a la formación de una asociación de fabricantes -UNITOR- para poder afrontar de forma conjunta la reconversión de este ramo.
C.-Electrodomésticos. Si los cambios ya se habían iniciado en la etapa anterior, las circunstancias del mercado obligarían a nuevas adaptaciones. No obstante, en torno a 1977, y en medio del paro que estaba viviendo la economía guipuzcoana, las empresas de electrodomésticos eran un oasis de trabajo. La política de exportaciones, dirigidas, además de al mercado interno, a paises del Oriente Medio, mantuvo un alto índice de producción. Pero, a comienzos de los 80, las cosas cambiaron. En 1982 descendía la demanda interior y se hacía urgente una racionalización, lo que equivalía a una reducción de plantilla. La reconversión fue costosa, pero este sector guipuzcoano se halla en la actualidad bien situado. Así, el mercado nacional está representado por 4 grandes grupos: el guipuzcoano Fagor, el alemán Bosch-Siemens, el sueco Electrolux, y Whirlpool (la firma holandesa de la correspondiente americana). A pesar de la competencia de las multinacionales, ya en 1994, el grupo Fagor aportaba el 20,6% de la producción española.
D.-Máquina herramienta. Esta producción tan característica ha sido otro de los ramos seriamente afectado por la crisis. Las fuertes caídas de la demanda entre 1975-82 indujeron a establecer programas de reconversión. El nuevo diseño industrial está logrando que la producción de máquina herramienta en Gipuzkoa haya logrado superar la crisis. En los 80, el mercado exterior seguía siendo el destino más importante de estos artículos. En plena reconversión del sector, en 1984, la exportación alcanzaba el 60% de lo producido en la Provincia.
También resulta paradigmática la trayectoria seguida por los textiles, el papel, o el jabón. Una de las fábricas guipuzcoanas con más de 150 años de existencia como es la "Algodonera de San Antonio", de Bergara, ha mostrado su faceta innovadora. Entre 1975-6 los tradicionales mahones para ropa de trabajo fueron sustituídos por los "tejanos"; y como la demanda de este artículo también se resintió entre 1977-80, introdujo un nuevo organigrama empresarial buscando mejorar la productividad de dicha entidad.
El sector papelero sufrió una caída generalizada entre los 70-80. Su atomización era un obstáculo para la introducción de alta tecnología y así poder competir a nivel internacional. Ante los problemas del sector una de las medidas que se aplicó, a partir de 1984-85, fue la de la especilización. Pero, la competencia de otras plantas papeleras de mayor tamaño fuera de nuestras fronteras, ha hecho difícil la recuperación de la producción guipuzcoana.
Por su parte, la fabricación de jabón en la provincia, si no un renglón económico de gran transcendencia, sí ha sido tradicional por su arraigo (Lizarriturry y Rezola data de la segunda mitad del XIX) y por la forma en que debio adaptarse ante los cambios de la demanda. Ya para los años 70, la producción de jabón tradicional comenzó a perder fuerza en favor de todo tipo de detergentes, cuyo consumo se incrementó ostensiblemente. A partir de 1976, la demanda de detergentes provocó un aumento en la producción, cuando menos, hasta mediados de los 80. Incluso, las exportaciones entre 1982-5 permitieron la expansión de este sector guipuzcoano, aunque la competencia entre diferentes marcas era cada vez mayor.
Junto a este panorama industrial el paro se ha mostrado en Gipuzkoa con unos índices elevados. Si el número de desempleados era preocupante a partir de 1974-6, éste se incrementó en los años 80 e incluso en parte de los 90. Aún, en 1992, la Provincia tenía un porcentaje de desempleo del 18,7% (siendo la media española del 18,4%). En 1994, la situación no había mejorado porque el porcentaje era más elevado: 22,7% (la media española era 24,3%)70. Con estos índices, a empresa guipuzcoana ha debido replantearse nuevas reconversiones industriales.
Como consecuencia de la crisis económica, el País Vasco en general, y también Gipuzkoa, ya no ocupan los primeros lugares en ingresos familiares. En 1995, la Comunidad Autónoma Vasca se situaba en 6º lugar por detrás de Baleares, Cataluña, Madrid, Navarra y La Rioja.
Este devenir histórico de la economía guipuzcoana también ha tenido su reflejo en los cambios demográficos de la provincia. Cuantitativamente la población guipuzcoana se distinguía antaño por contar con "alta densidad", expresión válida ya para el siglo XVII. El número de habitantes, a lo largo de aquella centuria se mantuvo; y logrando en el siglo de Las Luces, un gran aumento: de algo más de 60.000 habitantes se pasó a una cifra superior a los 100.000 al final del XVIII. El crecimiento mercantil y las oportunidades económicas de Gipuzkoa en el 700, favorecieron también el aumento poblacional. No obstante, durante aquel período el 70% de su población activa siguió trabajando en el sector primario, aunque se diera una gran diferencia entre la actividad de San Sebastián -centro mercantil por excelencia- y el resto de Gipuzkoa. Un nuevo empuje demográfico se registró en el XIX coincidiendo con el impulso industrializador. Además, el notable aumento de población en San Sebastián no se produjo a costa de la provincia. Esta, en su conjunto, también creció más que la media española, al mismo tiempo que el sector industrial se afianzaba en diversas localidades.
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Años
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Nº
habitantes
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Años
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Nº
habitantes
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1888
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26.856
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1887
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181.845
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1900
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35.583
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1900
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195.847
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1950
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113.776
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1950
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374.055
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1985
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180.299
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1981
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692.986
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Durante el siglo XX el crecimiento de población ha sido continuo hasta alcanzar su nivel más alto en torno a los años 70. A partir de entonces y en general, el número de habitantes se ha estabilizado.
Desde el punto de vista cualitativo los índices de población activa, en su distribución sectorial, han ido evolucionando en razón de los cambios de la estructura económica de la provincia. El sector primario, con un gran peso al final del Antiguo Régimen, dio paso lentamente al liderazgo del sector manufacturero. En fechas recientes el protagonismo de la industria en la economía guipuzcoana sigue siendo evidente a pesar del crecimiento de los servicios.
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Años
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Primario
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Secundario
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Terciario
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1887
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53,2
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24,5
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21,9
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1900
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43,8
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30,2
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26
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1950
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21
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46,3
|
32,7
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1980
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4,4
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55,7
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39,9
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La crisis económica de finales del XX con una gran repercusión
en la industria no ha sido la única que ha afrontado Gipuzkoa. A
lo largo de las líneas anteriores, se han podido constatar situaciones
críticas que ha sufrido la economía provincial. En algunos
casos fue el comercio el sector más dañado (segunda mitad
del XVII); en otros, las industrias más singulares: la siderúrgica
(finales del XVII, finales del XVIII y primera mitad del XIX) y la armera
(finales del XVIII y años 20 del siglo actual), etc. La historia
demuestra cómo se han afrontado los diversos episodios. La reconversión
industrial ha tenido lugar en muy distintas y distantes épocas. Las
soluciones han sido diversas: desde la búsqueda de nuevos sectores
hasta el cambio en la organización empresarial. Frente a la crisis
de las ferrerías se alzaron las primeras papeleras y textiles modernas;
frente a las altas concentraciones de las plantas siderúrgicas en
Asturias o Vizcaya, se establecieron los altos hornos dedicados a una producción
siderúrgica destinada a abastecer las demandas del sector metalúrgico
provincial; ante la quiebra del mercado de armas se ha apostado por nuevos
sectores siempre pensando en el futuro. A pesar de todos estos cambios hay
algo que se ha mantenido a lo largo del tiempo: el tejido empresarial guipuzcoano
sigue conservando su estructura de antaño (pequeñas y medianas
empresas) y el espíritu empresarial de sus gentes sigue innovando
bien los sectores tradicionales o bien buscando nuevas líneas de
producción. Dicen que la historia se repite...